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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Opinión

EDITORIAL
Pensar leyendo

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El retroceso en la comprensión lectora, que ha destacado el reciente Informe PISA en el caso de los adolescentes españoles, obedece a muy diversos factores de aptitud, conocimientos, disposición y estímulos. Lo que parece demostrado es que ni responde a un supuesto retraimiento del hábito de lectura, ni el incremento de ésta constituye garantía suficiente para que las alumnas y alumnos puedan interpretar de manera más ágil las descripciones, enunciados y definiciones con que se encuentran en su proceso formativo. Un déficit de comprensión lectora implica que, aun entendiendo la literalidad de un texto, el alumno no es capaz de descifrar su significado último, de relacionarlo con cualquier otra referencia, de establecer analogías o encontrarle utilidades prácticas.

Es posible que los propios métodos de enseñanza y la apreciable protección que en todos los órdenes perciben los niños españoles les lleven a esperar de los escritos, pero también de las palabras que escuchan de boca de sus padres y profesores, indicaciones muy precisas y ultimadas. Además, puede ser que las nuevas destrezas y las nuevas manifestaciones del conocimiento que los más jóvenes asimilan con naturalidad por su inmersión en un mundo visual y tecnificado, aun ampliando sustancialmente los datos de que disponen y su actitud comunicadora, tampoco deriven tan fácilmente en una mejora del rendimiento académico o profesional. Por un lado, porque pertenecen a ámbitos distanciados, incluso antitéticos, en la vivencia de los jóvenes. Pero también porque el sistema educativo no ha sido todavía capaz de integrarlas en su justa medida, y sigue considerándolas expresiones del ocio que entrañan riesgos adictivos. En cualquier caso, el problema estriba en que nuestros adolescentes muestran dificultades para pensar, sencillamente para pensar, cuando se les transmite un mensaje más o menos complejo por escrito o de forma oral. Pensar a partir de un texto requiere un esfuerzo que puede ser estimulado plenamente haciendo no sólo que el alumno perciba un beneficio en su conclusión, sino que además disfrute formulando y respondiendo a las preguntas que le suscite ese contenido. Para lograrlo, además de aprender a leer con soltura, es imprescindible adquirir el hábito de reflexionar críticamente, de conversar y de discutir sobre lo leído.

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