
Abadiño ha sido el punto de partida a una gira que llevará el simulador durante el próximo mes a Sevilla, Valencia y Madrid, como parte de un concurso televisivo en el que el mejor piloto de cada una de estas ciudades se medirá el 22 de noviembre con el bicampeón del mundo de Fórmula 1 Fernando Alonso.
El bólido de cinco metros de longitud y 500 kilos permite al piloto meterse en un chasis completo y accionar todos los mandos como si compitiese, al mismo tiempo que visualiza el circuito en una gran pantalla. Los movimientos son muy reales y transmite la fuerza de inercia gracias a una plataforma mecánica. «Sales un poco mareado por la sensación de vibración», aseguró Larruskain quien recordó que el simulador de Mercedes McLaren es «el primero que llega al Estado procedente de Estados Unidos y después de haber sido montado pieza por pieza en Suiza».
El simulador de fibra de carbono es del mismo tipo que los utilizados por los pilotos de McLaren para entrenamientos. El software regula la climatología, la temperatura del asfalto y del neumático, la presión de las ruedas y la telemetría. Además, desde el volante, los pilotos pueden controlar la velocidad, las revoluciones, el porcentaje de frenada de cada rueda y su desgaste o la temperatura del coche, del radiador y del motor. «Todo igual que un fórmula 1», añadió Roberto Calvo, encargado del simulador.
«Es una pasada, mucho mejor que un videojuego, además no pensaba que tenía tanta vibración», aseguraba Iván Rodríguez. Este abadiñarra de 13 fue uno de los primeros en subirse al coche de ídolo.






