Ahora, Iberdrola quiere hacer allí una central de ciclo combinado para aprovechar parte de las infraestructuras que sobreviven, el tendido que evacua la energía producida y la logística del gas. Ana Aguirre, la consejera de Industria, ha dicho lo que debía decir. Uno: que el País Vasco no necesita hoy esa energía, aunque puede hacerlo en el próximo futuro. Dos: que le parece bien que se construya allí una central de ciclo combinado. Y tres: que el adjudicatario deberá ocuparse de regenerar la zona. Esto último es necesario, pero impreciso. Es necesario para tranquilizar a los opositores, que sin duda resurgirán. Es impreciso porque las actividades energéticas son imprescindibles, pero acostumbran a compadecerse mal con el medio ambiente. Es una cuestión de prioridades. Y cada cual tiene las suyas. Lo malo es que aquí muchos tienen como máxima prioridad oponerse siempre a todo. A mí me parece una buena solución. De esta forma, Lemóniz conseguiría producir electricidad y los antinucleares podrían esgrimir que lo hace sin combustible nuclear. Es buena, pero ¿es real?.






