El cabildo de la Cofradía de San Felices cierra el ejercicio ratificando el relevo de Andrés Malfaz, prior de la institución religiosa durante los cuatro últimos años, por Iván Rodero, que se convierte, como estaba previsto, en el máximo responsable de una junta de gobierno de la que desaparece, por propia iniciativa, su andador, Rafale Sanz, después de casi veintiséis años de ejercicio en diferentes puestos.
Su puesto, acordó el órgano rector de la cofradía, será ocupado por Marcelino Cámara, mientras que Diego Castro se convierte en el prior mayordomo junto al mayordomo juvenil Javier Rojas. Pasan de procuradores a mayordomos Isabel Franco, Eduardo Ruiz Noguero y Fernando Caballo; y se convierten en procuradores María Carmen Canta, Rafael Cárcamo, Agustín Lezameta y Cristina Castillo, según anunció el nuevo responsable de la institución jarrera a los cofrades en el encuentro celebrado ayer.
Malfaz abandona, de esta manera, el cargo que ha ocupado a lo largo de los cuatro últimos años (pasará a la historia por ser el mayordomo que más tiempo ha permanecido al frente de la Cofradía de San Felices) pero seguirá siendo el responsable de la construcción de la Casa del Santo en la Plaza de la Iglesia, por acuerdo de la propia asamblea que le considera el hombre adecuado para realizar esta labor al haber gestado y supervisado el desarrollo del proyecto, a punto de concluir.
Con él, la entidad cierra un ejercicio económico que confirma, no sólo su solvencia, sino su capacidad de crecimiento, ya que a fecha de ayer, en cuenta había un superávit superior a los cinco mil euros.
De ahí que el prior saliente agradeciese públicamente el apoyo obtenido, «no sólo de los cofrades, sino de los compañeros que han formado parte de las juntas de gobierno» que el propio Malfaz ha presidido a lo largo de los dos últimos mandatos. Y muy especialmente a Rafael Sanz que concluye su particular y longevo trabajo en la institución católica.