Domingo, 3 de junio de 2007
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«La electropolución es la plaga del siglo XXI»
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Carlos M. Requejo, uno los pocos expertos en domoterapia -disciplina que estudia los edificios 'enfermos'- que hay en España (www.domobiotik.com), se interesó por la contaminación electromagnética para poder ayudar a una de sus hijas, asmática y sensible a este fenómeno.

-Los afectados se quejan de que pasan años hasta que se les diagnostica.

-Sencillamente se desconoce la patología. La causa electromagnética, aunque no sea un fantasma, permanece oculta, imperceptible por los sentidos, y los síntomas hacen pensar en trastornos nerviosos, paranoia, hipocondria

-Ya. Es que es difícil creer que un microondas pueda amargar la vida a alguien.

-Existe algún riesgo con todos los aparatos electrodomésticos, pero, generalmente, son los emisores de microondas digitales, usados en telecomunicaciones, como el teléfono móvil GSM, el inalámbrico tipo DECT, y las redes inalábricas, como Wi-Fi y 'Wi-Max', que en contra de los derechos constitucionales invaden nuestro cuerpo, nuestro cerebro ¿Y la intimidad inviolable del domicilio privado!

-¿Qué pueden hacer los afectados? Todo emite radiaciones.

-Deben intentar reducir la exposición electromagnética. Por eso se dan casos de personas que huyen de su casa por la noche para dormir en el monte o en una cueva. Y muchos deben abandonar su ciudad e irse a la montaña.

-Y, una vez lejos de la ciudad, se acabó el problema.

-No, además deben proteger su casa mediante el blindaje electromagnético, que en el caso particular del dormitorio debe ser cero, ya que durante el sueño el riesgo es mayor, porque se altera el ciclo de la melatonina, que regula el sistema hormonal e inmunitario.

-Al menos, parece que de momento hay pocos casos graves.

-Todos somos sensibles al electromagnetismo en mayor o menor grado, sólo que los casos diagnosticados como electrosensibles son la avanzadilla y muestran síntomas agudos a corto plazo. Pero, si la exposición a estos campos se hace crónica y habitual, acabaremos todos desarrollando síntomas. Por eso se dice que la electropolución es la plaga del siglo XXI.

-¿No es una visión terriblemente apocalíptica?

-A pesar de la grave situación presente, soy optimista y espero que las evidencias científicas lleven a los Gobiernos a un consenso para crear normativas preventivas, como ya han hecho Suecia, Rusia, China, Suiza, Nueva Zelanda e Italia.

 
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