«Una persona muy normal, como otra cualquiera, sin nada en particular». Con estas palabras definía ayer el alcalde de Anguiano, Ángel Romero, al hombre que, a lo largo de mayo, ha protagonizado dos accidentes de tráfico que se han saldado con la muerte de otros tantos ciclistas en las cercanías de este municipio riojano.
Romero añadió que, desde comienzos de año, este conductor acude diariamente a Anguiano por razones laborales desde la capital riojana, donde habitualmente pernocta. Trabaja como albañil en una empresa constructora con sede en una población cercana. Esta compañía, actualmente, levanta una promoción de viviendas en el municipio.
El regidor recordó que el martes pasado, tras el último siniestro que costó la vida a un ciclista bilbaíno, el conductor logroñés «estaba realmente destro- zado, verdaderamente machacado». Se trata, insistió, de una persona normal, que «ha tenido dos accidentes de tráfico por una terrible casualidad».
Los responsables de la empresa constructora donde trabaja en la actualidad informaron de que el hombre lleva varios años empleado a sus órdenes. Cada día, añadieron, se dirige desde Logroño hasta el lugar en el que se están desarrollando las obras a las que está asignado. Sin embargo, aseguraron que «ya no va a trabajar, no se encuentra bien» después de lo ocurrido hace dos días.