Xabier Arzalluz, ex presidente del PNV, atribuyó ayer al sector mayoritario del partido la difusión de datos sobre el presunto fraude detectado en la Hacienda de Irún con el objetivo de «atacar» al grupo afín a Joseba Egibar, líder del Gipuzku buru batzar (GBB).
El ex dirigente nacionalista ve en ese caso «la misma mano» que denunció las supuestas irregularidades fiscales de Jon Jauregi, candidato a la Diputación de Guipúzcoa, que se vio obligado a renunciar al estallar el escándalo. La información ha sido filtrada por «un personaje un tanto mafioso del PNV», señaló.
«Se trata de un ataque al sector de Egibar y, evidentemente, los que lanzan esto son del otro sector», señaló en alusión a los seguidores de Josu Jon Imaz, máximo responsable del partido.
La Fiscalía ha denunciado ante un juez una «trama» en la delegación de la Hacienda foral de Irún para apropiarse del dinero ingresado por contribuyentes con deudas tributarias. El ministerio público ha imputado a cuatro personas; entre ellas, José María Bravo, ex director de la oficina y hermano del senador del PNV Víctor Bravo. Este último, que dirigió la Hacienda de Guipúzcoa cuando se produjeron los hechos, ha puesto su cargo a disposición del partido.
Entre las personas investigadas figura Maite Moneo, esposa del 'burukide' y ex consejero de Cultura Luis María Bandrés, quien habría intentado saldar una deuda de 600.000 euros con el pago en metálico de sólo 108.000. El dinero fue a parar a cuentas de los acusados.
«Una víctima»
Egibar subrayó que Moneo es, «en todo caso, una víctima de una situación irregular» y que «no es casualidad» que de «120 ó 130 expedientes» investigados salga a la luz el de la mujer de un miembro de la ejecutiva guipuzcoana del PNV. El dirigente nacionalista restó importancia al hecho de que la esposa de Bandrés abonara sólo una sexta parte de su deuda tributaria porque las rebajas «son un procedimiento habitual en la Hacienda con las empresas y comercios».
El presidente del GBB acusó al PSE de «gestionar información» sobre el presunto fraude para «reventar la campaña electoral». El secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Miguel Buen, rechazó de plano esa imputación y acusó al PNV de «utilizar la Hacienda foral como un campo de batalla donde se están batiendo en duelo los sectores enfrentados» en el partido.