Las épocas de elecciones siempre han sido un terreno abonado para las promesas y buenas intenciones. Ayer le tocó el turno a Ricardo Barainka, candidato de Eusko Alkartasuna a diputado general de Vizcaya, que compartimentó en ocho grandes categorías el plan electoral de su formación política. Durante la presentación del programa, en el que se reivindica la independencia como uno de los principales objetivos de EA, el líder nacionalista abogó por «incrementar la presión fiscal sobre las empresas vascas» para obtener más recursos que se destinarían a la construcción de viviendas para los jóvenes. Asimismo, insistió en «igualar los servicios sociales» de las tres provincias vascas para coser la brecha diferencial que impera en la actualidad.
Fuera del ámbito de la «construcción nacional», un postulado soberanista que prevé la convocatoria de una próxima «consulta popular», Barainka hizo hincapié en el problema de la vivienda con el que tiene que lidiar la juventud vasca. «Necesitamos un plan de choque en esta materia, que debe pactarse entre las tres diputaciones y el Gobierno autonómico». El líder nacionalista recordó que «hace 25 años un trabajador podía comprarse una casa a pesar de que su pareja no trabajaba. Hoy, tal y como están las cosas, aunque los dos trabajen es difícil que accedan a un inmueble en condiciones».
La vía que ha escogido EA para salir del laberinto del 'ladrillo' pasa por «aumentar la presión fiscal» sobre los empresarios, «ya que hay compañías que están ganando dinero más que suficiente». En este sentido, Barainka aseguró que un proyecto que permitiría construir unas 60.000 viviendas «podría servir» para paliar las necesidades de «más de 91.000 jóvenes que lo tienen muy difícil para acceder a un piso. Este negocio está enriqueciendo a unos pocos a costa de otros muchos».
Paridad social
Otra de las patas que sostiene el proyecto de EA hace referencia a los servicios públicos. Barainka abogó por «ampliar y mejorar la protección social para universalizar las prestaciones y asegurar un trato personalizado y de calidad». El líder nacionalista prometió trabajar por la «igualdad de coberturas para todas las personas, residan donde residan. Vizcaya -acusó- está por detrás de Álava y Guipúzcoa en este tema».
El partido, que se comprometió a impulsar el uso del euskera en «todos los ámbitos de la vida», asumió también el reto de dotar de «más competencias a los ayuntamientos» porque son instituciones que están «más cerca de la gente».