Domingo, 29 de abril de 2007
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POLÍTICA

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Un refugio casi perfecto
Los tres detenidos en Sheffield acusados de formar un comando etarra desarrollaban «una vida normal» en un barrio de estudiantes
Un refugio casi perfecto
Un policía británico vigila la casa donde vivían los detenidos. / I. U.
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'Célula terrorista preparada para el ataque', decía ayer en su portada el diario de Sheffield, 'The Star'. Pero, en las calles de Walkley, donde vivían los tres detenidos el pasado viernes bajo la acusación de ser miembros de ETA, el principio del puente se vivía sin aparente alarma. El sentimiento común era extrañeza.

Jessica Davis, decoradora de interiores, de 32 años, que vive con su novio en la casa frente a la que alquilaban los supuestos etarras, ni siquiera sabía por qué había un policía controlando el acceso a la parte trasera de la vivienda y por qué otros policías trabajaban dentro del domicilio con las persianas bajadas y las luces encendidas.

La casa está en una hilera de cuatro, la típica 'terrace' de adosados ingleses, que en esta zona se construían con muros de piedra clara de arenisca que aún está tiznada de hollín. La casa de los detenidos es la de apariencia más próspera en la hilera, con una puerta y ventanas nuevas y unas persianas de aire moderno.

«Tenían varios coches»

«¿De ETA?», se preguntaba Jessica Davis al oir una explicación de la presencia allí de policías. «Creía que eran estudiantes. Dos o tres hombres y una mujer. Tenían una apariencia normal y llevaban una vida normal. Lo único que me sorprendía es que tenían varios coches, dos o tres».

Cuando la Policía investigó la vida que había llevado antes de su detención, en abril de 2001, Íñigo Makazaga, el único extraditado desde Inglaterra a España por su supuesta asociación con ETA, descubrió que, aunque fue arrestado en la frontera en un autobús, utilizaba regularmente coches de alquiler para sus viajes largos.

Los detenidos son Zigor Ruiz Jaso, pamplonica de 28 años, el donostiarra Íñigo Albisu Hernández, de 23, y la bilbaína Ana López Monge, de 36 años. Según las investigaciones, podrían haber caído como consecuencia del seguimiento sobre uno de ellos a partir de la reciente desarticulación del 'complejo Donosti', pero en las pesquisas se habría descubierto que los otros dos llegaron a Inglaterra en coche con el ferry Santander-Plymouth.

Los vehículos les habrían permitido pasar más desapercibidos en el barco aunque llamaran la atención en el barrio de Walkley, un lugar que no acaba de recuperar su antigua prosperidad, cuando Sheffield era capital mundial del acero inoxidable o de la cubertería. Aunque ahora una casa aquí cueste más de 200.000 euros.

La de los detenidos, construida en 1894, es de dos plantas, con un dormitorio y un ático. La propietaria se divorció de su marido, se compró otra casa en Francia y desde entonces la alquila. Los anuncios de alojamiento para estudiantes son omnipresentes. Y los precios, comunes. Entre 70 y 75 euros semanales por persona.

La calle comercial próxima es austera. Es posible en 'Pizza di Mama' llevar comida a casa, acicalarse en el establecimiento 'Bronceados Superrápidos'. Hay una tienda y taller de reparación de ordenadores, una iglesia anglicana y hasta la inevitable conexión norirlandesa, Paisley, un especialista en tejados.

La recién llegada

«No sabía nada hasta que lo he visto en la televisión», decía June Gosling, de 75 años, cuando regresaba al mediodía a su hogar tras la compra. El de los supuestos etarras tiene como vecinos a dos hombres solos que ayer no decían otra cosa más que no se habían enterado de nada. June vive en una casa más allá y estaba más atenta a los vecinos en los últimos días, aunque nada le pareció del todo extraño.

Según ella, no eran tres hombres y una mujer, como decía la otra vecina, sino dos hombres y una mujer, como el grupo de detenidos. Pero June cree que los dos hombres vivían en la casa desde antes de la Navidad y que la mujer había llegado hace pocos días. Eso le llamó la atención a June, la mujer que acababa de llegar.

«Nunca me dijeron una palabra. Entraban, salían. Nunca me crucé con ellos. A los hombres ni siquiera les he reconocido en las fotos, pero a ella sí. Lo único raro fue que un día tenían los basureros volcados. Era extraño. Y luego él los puso bien. Eso es todo. Ni música, ni ruido, ni el más mínimo problema», explica.

¿Cómo llegaron a Sheffield, una ciudad con dos universidades, y se alojaron en un barrio de estudiantes? En ninguna de las dos universidades había ayer ningún cartel relacionado con el País Vasco. Estudiantes españoles -hay unos 75 becados Erasmus este año- no habían detectado ninguna actividad simpatizante con ETA.

 
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