El Ayuntamiento de Mutriku se muestra escéptico ante una inminente reparación de la carretera que une la localidad con Deba, a la altura de la zona conocida como Arbe. Ha transcurrido ya un mes desde que se detectaran en este vial unas amplias hendiduras que amenazaban con un posible desprendimiento hacia el mar y la situación no ha hecho más que empeorar.
Desde el Ayuntamiento se ha trabajado para que la Diputación de Guipúzcoa sacara a concurso las obras por procedimiento de urgencia, «pero esta fórmula no es fácil de llevar adelante, ya que la carretera no está cerrada del todo, puesto que uno de sus carriles permanece activo y el tráfico se encuentra regulado mediante semáforos», precisaba el alcalde del municipio costero, Estanis Osinalde.
«Hace falta tiempo y dinero» para acometer la obra, afirma el primer edil, para quien, si se produjera el desprendimiento, no sería algo malo, «ya que el cierre de la carretera obligaría a sus titulares a ejecutar la obra de reparación y refuerzo».
La situación de la GI-638 es muy similar a la N-634 que transcurre por la costa entre las localidades de Deba y Zarautz. En este vial los desprendimientos, sobre todo entre los municipios de Zumaia y Getaria, son, también, numerosos e importantes durante todo el año. «Es un fenómeno que afecta a toda nuestra costa. La erosión está ocasionando que el terreno se caiga, se precipite hacia el mar, al no existir prácticamente ya un soporte en la zona del litoral», explica Osinalde.
'Pantallas'
Para evitar este tipo de problemas que, el paso de los años van a agravar y que cuando se producen afectan a numerosos vecinos, tanto de Mutriku como de toda la comarca del lea-Artibai, Osinalde cree necesaria la construcción de unas 'pantallas' que sean capaces de contener toda esa tierra que, precisamente por este efecto erosivo, cae al mar llevándose por delante tramos de carretera.
El departamento de Infraestructuras viarias de la Diputación había previsto en un inicio que los desperfectos quedaran subsanados en el plazo de un mes, pero pasado este periodo parece que las obras van para largo y las grietas son cada día más anchas.
A esta situación, hay que añadir la vivida a principios de este mes, que obligó a cortar la carretera durante un día para retirar los restos de un desprendimiento ocurrido en las proximidades del casco urbano, a consecuencia de las lluvias caídas.
Los trabajos tuvieron que se suspendidos y aplazados hasta el día siguiente como consecuencia de la aparición de un obús, de unos 50 centímetros de largo y unos 20 centímetros de ancho, presumiblemente depositado en la ladera desde la Guerra Civil. La Ertzaintza procedió a realizar una voladura controlada del artefacto.