Domingo, 29 de abril de 2007
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GUIPÚZCOA

GUIPÚZCOA
Una escuela muy especial
El Colegio de Arquitectos concede una mención especial al edificio del nuevo parvulario de Sansaburu por su diseño y adaptación a la escala infantil
Una escuela muy especial
ABIERTO AL EXTERIOR. El edificio aprovecha todas las posibilidades que ofrece la luz. /EL CORREO
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EL PROYECTO
Obra: Construcción de un nuevo edificio del parvulario Sansaburu de la Ikastola Juan Antonio Mogel y un bloque de garajes debajo.

Arquitectos: Tomás Valenciano y Jon Muniategiandikoetxea, del gabinete donostiarra Vaumm.

Promotor: El Ayuntamiento de Eibar a través de la Inmobiliaria Municipal (Imesa).

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No es lo mismo diseñar un edificio de viviendas que un pabellón industrial o que un centro escolar. Porque en este último caso, y más si se trata de destinarlo a niños y niñas de corta edad, las características deben adaptarse a los futuros inquilinos.

Y eso es lo que ha valorado el jurado de los Premios de Arquitectura 2007 del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro al conceder una mención especial en su última edición al edificio del nuevo parvulario de Sansaburu, en Eibar, que se complementa con varias plantas de garajes.

El equipo formado por Tomás Valenciano y Jon Muniategiandikoetxea, del gabinete donostiarra de arquitectura Vaumm, resultó ganador en su día del concurso convocado por la Inmobiliaria Municipal Eibarresa para proyectar el nuevo parvulario y los garajes. La propuesta, ya materializada y construida, fue presentada después a los premios de Arquitectura y quedó finalista, con una mención especial, en el apartado de 'edificación dotacional'.

Patio innovador

Ciertamente, el nuevo parvulario de Sansaburu no es un edificio cualquiera. «Al hacer el proyecto pensamos que era necesario hacer un esfuerzo de readaptación de la escala y entender que estamos diseñando un espacio para personas que no levantan un metro del suelo, estamos diseñando espacios donde un metro cuadrado puede contener todo un mundo del niño, espacios que a la vez de ser versátiles deben contener elementos que sirvan de coartada y referencia para recrear cualquier entorno», resume Tomás Valenciano la idea que les llevó a plantear el proyecto.

Para ello, buscaron un ambiente lúdico a escala infantil, «donde el aprendizaje es posible en un entorno amable, donde el color es siempre protagonista del espacio ocupado por los niños». Las aulas, en ese sentido, están pensadas para disfrutar de la luz de la mañana y mediodía, cuidando especialmente la ubicación de las ventanas de las aulas, a nivel de suelo, «permitiendo a los niños asomarse al mundo exterior».

Por otra parte, el ambiente lúdico interior trasciende al exterior a través de la disposición aparentemente aleatoria de los huecos de fachada y mediante la utilización de paneles en el balcón de juegos de los niños más pequeños. Además, la distribución de las luminarias en el frente de la fachada funciona a modo de reclamo del edificio.

El patio de juegos, por su parte, está concebido como una pieza fundamental dentro del programa del parvulario, como un espacio lleno de color. Mediante un mecanismo de plegado del suelo, se minimiza el impacto visual del muro colindante, y las distintas rayas que aparecen en el suelo y paredes generan posibilidades de juego.

El nuevo equipamiento logra, destacan los arquitectos y así lo valoró el jurado del COAVN, abrir espacios a la luz, compatibilizar programas opuestos (parvulario y garajes) y minimizar el impacto del edificio.

 
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