Aunque esta semana ha demostrado que todo lo que sube de forma acelerada tiene tendencia a bajar a ese mismo ritmo descontrolado, la construcción de grandes patrimonios en España también ha estado ligada en los últimos años al cemento, los ladrillos y el encofrado. Personajes que hace tan sólo un lustro eran perfectos desconocidos en este país se han convertido, por obra y gracia del futuro inmobiliario o de las grandes inversiones en infraestructuras, en admirados empresarios, inversores de moda y referentes del 'sueño americano made in Spain'. Si en la década de los 80 y buena parte de los 90 fue el sector financiero el que utilizó con más fluidez el término 'pelotazo', ahora es la construcción la que acapara, casi monopoliza, el enriquecimiento rápido.
Un rápido vistazo a la lista de personajes más ricos del mundo que elabora cada año la revista norteamericana 'Forbes', y que recoge los patrimonios que superan los 1.000 millones de dólares, permite llegar a conclusiones muy contundentes. Así, mientras que en el ránking correspondiente a 2005 sólo figuraban diez españoles en esta lista de los más potentados y apenas tres de estas fortunas estaban ligadas al cemento, la clasificación del pasado ejercicio aporta cambios sustanciales: ya son 20 los españoles 'milmillonarios' -medidos en dólares- y 13 de ellos, el 65% nada menos, tienen sus principales negocios ligados al furor constructivo.
Los que más crecen
El análisis de detalle permite profundizar en la tesis de que el ladrillo ha sido más que un magnífico negocio el los últimos tiempos. Además de la llegada de esos diez 'nuevos ricos' al ranking español de 'Forbes', la evolución de los que ya estaban es significativa. Así, mientras que entre 2005 y 2006 el patrimonio estimado para el financiero Emilio Botín (Banco Santander) o el editor Jesús Polanco (grupo Prisa) ha crecido un modesto 10%, en los casos de Rafael del Pino (Ferrovial), Esther Koplowitz (FCC) o Manuel Jové (Fadesa) el alza se sitúa entre el 60% y el 120%.
Un caso singular es el de Amancio Ortega, primer español en esa lista desde que vendió una parte de las acciones del emporio Inditex: ha duplicado su patrimonio, estimado ahora en más de 17.647 millones de euros casi tres billones de pesetas- en tan sólo un año. El salto cuantitativo de este gallego, que está considerado como la octava fortuna mundial, se ha debido principalmente a la revalorización del grupo liderado por Zara -su 59,29% de la multinacional textil vale ya 16.700 millones -, aunque en la diversificación de sus inversiones también han comenzado a destacar sus pinitos en el sector inmobiliario.
Ortega es, precisamente, uno de los damnificados de la semana por sus incursiones en el ladrillo como accionista de Astroc. Una firma inmobiliaria valenciana casi desconocida hace dos años y que, al igual que su presidente, Enrique Bañuelos, había ascendido a los cielos del mercado bursátil en poco más de 12 meses. La compañía ha perdido desde marzo -el punto de mayor 'locura' en torno a sus acciones- y hoy algo más del 85% de su valor. Es el paradigma de lo que se ha dado en llamar la «corrección bursátil del sector inmobiliario».
Bañuelos es un buen ejemplo del fenómeno de enriquecimiento virtual -además del real hay otra parte que es sólo aparente- que se ha generado en España con la mezcla de dos componentes altamente peligrosos: el desmedido alza de los precios inmobiliarios y la especulación bursátil en torno a las empresas de ligadas a esta actividad. Así, las acciones de Astroc que salieron al mercado en mayo de 2006 a 6 euros cada una, se revalorizaron un 1.034% hasta alcanzar los 72,6 euros el pasado febrero. Nadie había visto nada igual desde los tiempos de Terra, la filial de Telefónica que hizo ricos y pobres a partes iguales.
Cuando 'Forbes' elaboró su lista, en las primeras semanas del presente ejercicio, la fortuna del joven emprendedor valenciano fue estimada en 5.700 millones de euros. Una cifra mareante de casi un billón de pesetas que ha quedado muy mermada, especialmente en los últimos quince días, después de varios derrumbes consecutivos que han colocado los títulos de Astroc en 14,84 euros. El 52% que Bañuelos controla ya 'sólo' vale unos 930 millones.
Entre los 'ladrilleros' españoles que han entrado este año en esa hoguera mundial de las vanidades figuran, además de Bañuelos, Luis Portillo (Inmocaral); Luis del Rivero, José Manuel Loureda y Manuel Manrique, los tres accionistas de Sacyr Vallehermoso; el presidente de ACS, Florentino Pérez; Joaquín Rivero y Bautista Soler, ex socios de Metrovacesa.
Algo, sin embargo, ha comenzado a cambiar en la composición de las grandes fortunas nacionales. El comportamiento de los ricos en lo que hace referencia a sus inversiones -el destino de sus ahorros, al margen de su participación en las empresas que controlan- puede analizarse a través de los datos de sus principales instrumentos de participación en el mercado: las sicavs, sociedades patrimoniales que gozan de importantes beneficios fiscales, y que están obligadas a cumplir determinados compromisos de transparencia con la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Así, los últimos datos sobre participaciones accionariales de las sicavs controladas por las grandes fortunas permiten concluir que han comenzado a abandonar a marchas forzadas sus posiciones en firmas inmobiliarias y de construcción, al tiempo que han reducido también sus participaciones en empresas nacionales para dirigir su mirada con atención hacia valores de compañías extranjeras. Los gestores de patrimonios aseguran que las carteras de participaciones más 'solventes' y rigurosas han abandonado hace ya algún tiempo el ladrillo, que ha quedado como 'cebo' para jugadores de ruleta rusa, especuladores de alto riesgo e incautos bursátiles, que de todo hay en ese mercado.
El origen de las fortunas
Otro dato curioso, por comparación, es el origen de las fortunas. Así, un estudio realizado por Merrill Lynch y Cap Gemini demuestra que 'Europa is different' y que se parece poco a Estados Unidos, la meca del capitalismo, a la hora de conformar grandes riquezas. En el Viejo Continente, el origen más habitual de la fortuna es la venta de una empresa.Un empresario tiene una idea novedosa y de éxito, desarrolla en pocos años una compañía de éxito que parte desde cero y llega a lo más alto, y en ese punto convierte sus sueños en dinero contante y sonante. Y, a partir de ahí, en vez de poner tareas a sus empleados, simplemente pone su dinero a 'trabajar'. El 50% de las fortunas europeas -señala el informe- ha nacido por esta vía, mientras que en EE UU sólo supone el 26%.
Por contra, los recursos obtenidos como consecuencia del éxito profesional se encuentran en Estados Unidos en el inicio del 32% de los grandes patrimonios, mientras que en Europa su participación en mucho más baja: tan sólo el 13%. En materia de herencias la situación es parecida: es la causa del 19% de las fortunas europeas y el 16% de las norteamericanas.