Miércoles, 25 de abril de 2007
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POLÍTICA

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Lizarazu confiesa que no ha vuelto a ser el mismo desde las amenazas de ETA
El ex futbolista se pregunta en una autobiografía si en el Athletic «hacía deporte o servía a una causa política»
Lizarazu confiesa que no ha vuelto a ser el mismo desde las amenazas de ETA
Lizarazu, en el estadio que lleva su nombre en Hendaya. / AP
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BIXENTE LIZARAZU
Fecha nacimiento: 9 de febrero de 1969 en San Juan de Luz (Francia).

Su puesto: Lateral izquierdo de baja estatura -1,68 metros- pero gran explosividad.

Sus equipos

1987-1996: Girondins de Burdeos

1996-1997: Athletic

1997-2004: Bayern de Munich

2004-2005: Olympique Marsella

2005-2006: Bayern de Munich

Palmarés de club

En el Girondins: Ganó la Copa Intertoto de 1995 y fue finalista de la Copa de la UEFA en 1996.

En el Bayern: Ganó la Champions y la Copa Intercontinental de 2001; conquistó seis ligas y cuatro copas alemanas, así como cinco copas de la liga, entre1998 y 2006. Fue finalista de la Champions en 1999.

Palmarés con Francia

Veces internacional: 97

Títulos: Campeón del Mundo en 1998 y campeón de Europa en 2000.

Su paso por el Athletic

Coste del fichaje: 312 millones de pesetas (1,9 millones de euros).

El Bayern pagó 720 millones de pesetas por él (4,3 millomes de euros), sólo un año después.

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El ex futbolista vascofrancés Bixente Lizarazu (San Juan de Luz, 1969) confiesa en una autobiografía de próxima publicación que «nunca más he sido el mismo» desde que fue extorsionado por ETA a finales de 2000. «¿Por qué esa amenaza? Todavía lo ignoro. Después me he vuelto más discreto en cuanto a la expresión pública de mi vasquismo», escribe. El jugador del Athletic en la temporada 1996-97, crítico con los entonces presidente, José María Arrate, y entrenador, Luis Fernández, se preguntaba a veces en Bilbao «si hacía deporte o servía a una causa política».

«Sentimos inquietud y cólera pues has defendido los colores de un Estado enemigo... Has sido pagado con creces para llevar la camiseta de un Estado opresor con el dinero robado a los vascos y al pueblo vasco. Habida cuenta de los emolumentos recibidos del enemigo, ETA se dirige a ti. Una falta de respuesta entrañaría una respuesta contra ti y contra tus bienes». De esta manera transcribe Lizarazu la carta -recibida en la casa de sus padres en Hendaya el 12 de diciembre de 2000- que le cambió la vida en 'Bixente', autobiografía de 252 páginas que la editorial Grasset pone a la venta el próximo 2 de mayo en Francia.

Tras calificarlo de «método infame» y «extorsión pura y simple», el deportista indica que «la retórica de ETA carece de sentido y coherencia». «Ninguna suma es reclamada. La situación me parece absurda. Estoy triste, decepcionado y asqueado. Sobre todo tengo la impresión de ser manipulado por gente que, al abrigo del anonimato, utiliza mi notoriedad para dar publicidad a una causa que no es la mía. Estoy en una trampa», relata.

Entre los episodios que más le marcaron en aquel trance, Lizarazu recuerda las comparecencias ante la juez antiterrorista de París Laurence Le Vert. «La primera vez que me convocó, mis cuentas fueron escudriñadas. Quería comprobar si había procedido a pagos o sacado dinero. Sin duda no hacía más que su curro pero no me gustó sentir la sospecha en su mirada», rememora.

También evoca la actitud del entonces seleccionador de Francia, Roger Lemerre, quien le relegó a la suplencia el 27 de febrero de 2001 contra Alemania. Se lo anunció así: «No te voy a sacar. Sabes, incluso he dudado convocarte. Con todo lo que pasa a tu alrededor, la carta de amenazas de ETA, he temido que traigas ondas negativas al equipo. El equipo es más importante que todo, más importante que tú».

Un año con escolta

El hoy comentarista de Canal Plus Francia permaneció un año bajo escolta de dos policías. En el País Vasco, todas las mañanas «inspeccionan mi coche, miran debajo, lo arrancan». En los aeropuertos, «tomo entradas desconocidas, reservadas a los jefes de Estado». En Alemania, acudía a los entrenamientos del Bayern en una berlina blindada camuflada con armas largas al alcance de la mano. «Me imagino en el Aston Martin de James Bond. Este delirio, en el que me pongo en la piel de 007, quita gravedad a ese ritual pesado y me permite soportarlo», expone.

Tras reconocer que subestimó la dimensión simbólica de su fichaje por el Athletic, el ex futbolista vascofrancés expresa su sorpresa por la consigna de Arrate previa a su presentación: «Contesta que no puedes ser extranjero pues eres vasco». «Yo estaba molesto por tanto teatro. No tenía ningún problema con mi vasquismo ni sentía la necesidad de justificarme», cuenta.

Al final de temporada, cuando decidió dejar el club, Arrate «me amenazó, jurando que eso iba a rodar mal para mí. Intentó hacerme pasar por un 'traidor a la patria'. ¿Qué cinismo!». Por su parte, Luis Fernández le hizo «un juicio de intenciones inaceptable» cuando declaró en 'France Football': «No vale la pena que Liza reivindique su apego al País Vasco si es para irse un año más tarde por la puerta de atrás». «Durante mucho tiempo no se lo perdoné. Nuestra desavenencia es ahora historia antigua. He pasado a otra cosa», asegura.

A lo largo del relato autobiográfico, el autor reitera las muestras de amor a su patria chica. «A pesar de la situación política nebulosa, la estupidez de ciertos comportamientos y la diferencia importante entre el País Vasco francés y el País Vasco español, esta banda de tierra me hace feliz y orgulloso», proclama. «Amo profundamente el País Vasco pero jamás he sentido la necesidad de reivindicar mi pertenencia de manera política», puntualiza. Consciente del alto nivel de vida, «nada me permite pensar que la existencia sería mejor si mi País Vasco se volviera independiente».

 
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