Viernes, 20 de abril de 2007
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El amor de Russell Crowe
Marion Cotillard, la francesita de 'Un buen año', deslumbra con su mimética recreación de Edith Piaf
El amor de Russell Crowe
AL NATURAL. Marion Cotillard.
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PERSONAL
Marion Cotillard nació en París en 1975. Sus padres son actores.

Es portavoz de Greenpeace Francia.

Ha aparecido en las tres entregas de 'Taxi', 'Largo domingo de noviazgo', 'Big Fish' y 'Un buen año'.

Ha doblado a uno de los pingüinos protagonistas de 'Happy Feet' en la versión francesa.

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Marion Cotillard encarna a un mito para los franceses. A sus 31 años, tuvo que transformarse en Edith Piaf desde los 17 a los 47 años, «cuando parecía tener 70». Calca su manera de hablar y su dramatismo sobre el escenario. Cinco horas de maquillaje consiguen que este bellezón sea la diminuta, feúcha y encorvada cantante de la voz de lija.

«Nunca tuve la menor intención de que mi trabajo fuera sólo imitarla. Después de haber pasado tanto tiempo observándola, escuchándola y amándola, a menudo tuve la impresión de que se encontraba junto a mí. Estaba tan inmersa en la forma en que se movía y hablaba, incluso hasta la mínima inflexión de su voz, que me parecía sentirla dentro de mí».

'La vida en rosa' es el último peldaño en la fulgurante carrera de la actriz. Debutó a los dieciocho años en la teleserie 'Los inmortales', estuvo en las tres entregas de la taquillera saga 'Taxi' y acaparó las portadas de las revistas galas con 'Largo domingo de noviazgo'.

Además de protagonizar la película francesa más exitosa del año, ya ha iniciado su despegue en Hollywood: salía en 'Big Fish', de Tim Burton, y volvía loco a Russell Crowe bajo el sol de la Provenza en 'Un buen año', de Ridley Scott.

«Han sido bonitos encuentros. He tenido suerte de conseguirlo y de ver que hay cosas que no son imposibles. Trabajar con mi ídolo, Tim Burton, un genio en su género, es toda una suerte», alaba Cotilllard, que tiene 'Los amantes del Círculo Polar' entre sus películas favoritas. «Adoro a Julio Medem; si quiere que ruede con él, voy corriendo».

Un período de luto

Portavoz de Greenpeace Francia, esta hija de actores no sabía mucho de Edith Piaf antes de recibir el guión. «Conocía algunas canciones suyas y que siempre vestía de negro en el escenario. Poco más». Tras cuatro meses en el plató le costó despedirse de ella. «Cuando terminó el rodaje viví un período de luto, algo que nunca me había pasado, porque siempre me alegra despedirme de los personajes. No me atrevería a decir que la he entendido, aunque sí he comprendido algunas cosas».

Cotillard comparte con Piaf su amor por el escenario, el único lugar donde la cantante de 'Padam, Padam' sabía que no le podía ocurrir nada malo. «Adoro mi oficio, me encanta interpretar y no tuve que buscar ese sentimiento porque ya estaba dentro de mí. Pero no sería capaz de inyectarme morfina para salir al escenario, soy apasionada pero no tanto».

 
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