La ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, aseguró ayer que el nuevo modelo de Bachillerato que implantará la Ley Orgánica de Educación (LOE) supondrá una «flexibilización» de esta etapa que permitirá a los alumnos «seguir avanzando» sin menoscabo del «rigor en la exigencia». Según Cabrera, la propuesta del ministerio -que permitirá a los estudiantes repetir sólo las asignaturas suspendidas y no todo el curso- busca como «criterio fundamental» conseguir una atención «lo más individualizada posible» para cada adolescente.
De hecho, el proyecto de Real Decreto -que será debatido el próximo martes con las comunidades autónomas- no establece el número concreto de asignaturas que el alumno podrá escoger del curso siguiente, una decisión que deja en manos de los docentes.
Por esta razón, lamentó las críticas del Partido Popular que, a su juicio, «no tienen ninguna relación» con la propuesta ministerial. «Cualquier alumno tendrá que aprobar todas las asignaturas en un máximo de cuatro años para poder superar el Bachillerato», recordó a los populares. Mercedes Cabrera resaltó que el objetivo es introducir elementos que contribuyan a formar alumnos «más responsables» y, al mismo tiempo, facilitar un «acercamiento a la enseñanza universitaria, donde estos criterios son normales».
En cualquier caso, la ministra admitió que es «probable» que la aplicación del nuevo modelo dé lugar a problemas de organización en los centros, otra de las críticas suscitadas desde distintos sectores. Pese a estas pegas, Cabrera se felicitó porque en líneas generales la propuesta está recibiendo comentarios «favorables». A su juicio, las partes verdaderamente implicadas, quienes conocen el funcionamiento del sistema -entre ellos, los jóvenes- entienden que ésta es una medida que puede incentivar su permanencia en el Bachillerato «sin perder rigor en la enseñanza», insistió.
Alumnos «responsables»
Finalmente, matizó que establecer siete materias comunes y seis de modalidad (una de ellas de otra vía del Bachillerato), forma parte de la idea de hacer «responsables» a los alumnos de sus opciones. «Hemos propuesto a las comunidades autónomas que permitan que las asignaturas optativas puedan ser también una de las materias de modalidad para reforzar los contenidos que eligen», apuntó.
Pero estos argumentos siguen sin convencer al PP. La secretaria de Política Social y Bienestar de esta formación, Ana Pastor, acusó ayer al ministerio de querer «imponer» un modelo de Bachillerato basado en el «facilísimo por la senda de la falta de calidad» y «contrario al esfuerzo» de forma «unilateral, sin contar con las comunidades autónomas y el resto de fuerzas políticas». «El Gobierno socialista se equivocó con la LOE y se equivoca ahora en su desarrollo», se lamentó.