El PNV condenó ayer las «amenazas verbales» lanzadas por «varios miembros de la asociación ciudadana SOS Muxika» -creada con motivo de la molestias que genera la empresa INAMA- contra varios miembros del partido y contra el candidato a la Alcaldía de este municipio por la formación nacionalista, Jon Mikel Gainza. Los responsables jeltzales mostraron su «más firme rechazo y condena a este tipo de actitudes fascistas».
Desde su punto de vista, las decisiones políticas tomadas por sus representantes en el Ayuntamiento están avaladas por el partido y «no son caprichos de ninguno de nuestros concejales ni del alcalde». En referencia a las molestias que denuncian los vecinos respecto a la firma maderera, el PNV se reafirma en su política de que la compañía siga «dando los pasos necesarios» para adecuar su actividad a la normativa medioambiental vigente. Ante la «única alternativa» propuesta por SOS Muxika, «que es el cierre de una empresa que ofrece más de 150 puestos de trabajo directos y cerca de 500 indirectos, muchos de los cuales ocupan vecinos de la localidad, queremos dejar claro que haremos todo lo posible para defender los intereses de los operarios».
Vecinos «manipulados»
El PNV también condenó «la manipulación» que sufren muchos vecinos que están preocupados por los problemas de ruidos y emisiones. «Es por parte de personas con intereses económicos y políticos que fácilmente se pueden ver, como son las parcelas recalificadas para construir chalés en los barrios de Zabale, Astelarra y San Román, y la venta de viviendas unifamiliares ya existentes a las que se podría sacar mayor rendimiento si Inama cerrara», denunciaron.
La formación nacionalista también se pregunta quien está detrás de esta agrupación y «cómo pueden 30 miembros mantener un presupuesto anual de 7 millones de las antiguas pesetas». «¿Con aportaciones mensuales?, ¿Con comilonas en sagardotegis? o ¿Hay algún partido político o coalición por detrás que desea pescar en río revuelto», se cuestionan desde el PNV.