El Reglamento de procesos selectivos y de formación en el Cuerpo Nacional de Policía aprobado en 1995 fijó en 1,70 metros la altura necesaria para los aspirantes masculinos y en 1,65 en el caso de las mujeres. Hace algo más de un mes (el 3 de febrero), el Consejo de Ministros modificó esas exigencias mediante un decreto ley que redujo la talla femenina hasta 1,60 metros.
Cuatro semanas después, la rebaja de cinco centímetros también se aplicó para ellos. Esta pérdida de altura implica una denostación de estereotipos a veces ligados a las fuerzas de seguridad. Parece ser que en su caso el tamaño tampoco importa demasiado.
«Entendemos que no hace falta una gran altura o corpulencia para ser policía» apunta Manolo González, del Sindicato Unificado de Policía (SUP). «Hay otras características más importantes para ejercer nuestras funciones», opina. González asegura que esta reducción conlleva beneficios a corto plazo para el Cuerpo. «Es lógico, porque se amplía mucho el espectro de aspirantes y, por lo tanto, va a aumentar el nivel académico medio», opina.
El resto de cualidades necesarias para ser policía no son tan excluyentes, como lo podía ser la altura hasta hace unos días. Ser español, tener cumplidos los 18 años (y no haber pasado de 30), poseer el título de Graduado en Educación Secundaria (o equivalente en Formación Profesional) y el carné de conducir B son requisitos bastante habituales en el mundo laboral. También parece comprensible que para vigilar la seguridad ciudadana se exija al aspirante un expediente inmaculado (sin condenas).
Pese a que ha habido quien ha visto en esta decisión un intento por cubrir la enorme oferta laboral prevista para este año (5.575 plazas), González no cree que este hecho haya sido decisivo. «Tras la rebaja puede haber aproximadamente un 15% más de opositores, pero no ha habido un problema de falta de candidatos. Esta idea no ha nacido con esa naturaleza, aunque sí hay que reconocer que la oferta de empleo ha sido muy grande últimamente», admite.
Estándar europeo
En países vecinos, como Francia o Alemania, ya era habitual ver por las calles de sus ciudades policías de 165 centímetros, por lo que este decreto equipara las situación de los españoles a la de muchos europeos. «Son países avanzados que suelen caminar siempre un paso por delante de nosotros», reconoce González.
«Hay que darse cuenta de que una persona con menos estatura puede ser más ágil y funcionar mejor en determinados trabajos que otra más alta y más pesada», indica. La reforma, en cualquier caso, va a conformar un cuerpo más heterogéneo.
No hacen falta centímetros para estar a la altura.