No se ha prodigado mucho en este inicio de temporada el ganador de la Vuelta al País Vasco 2006, el madrileño Ángel Gómez Marchante (1980). Hace un año dio la gran sorpresa en la contrarreloj final de la prueba, en Zalla, imponiéndose en una carrera en la que fue protagonista desde el primero hasta el último día.
-¿Qué ha sido de su vida en los últimos meses? Se le ha visto muy poco en las carreras.
-La verdad es que sí. Sólo he corrido la Vuelta a Murcia (cinco días) antes de volver a Euskadi. Es que si corro mucho se me hace 'pelotilla' de cara a las pruebas de tres semanas. Por eso prefiero comenzar más tranquilo. Después de la Vuelta al País Vasco tengo un programa amplio con las clásicas.
-¿Qué es 'pelotilla'?
-Pues que se me acumulan los kilómetros y llego pasado. Yo con el cuerpecillo que tengo me pongo muy rápido en forma. Llego bien a la Vuelta al País Vasco, pero hasta que no empiece la carrera no sabré cómo estoy realmente. Tengo un cuerpecillo agradecido. Estoy en los 60 kilos de peso y me tengo que cuidar mucho para no bajar peso. Ni comiendo engordo.
-¿Eso es una suerte, no?
-Sí, pero también depende de cómo lo mires. Me tengo que cuidar para no bajar mucho.
-¿Puede acusar la falta de competición?
-A lo mejor el primer día puedo notar esa falta, aunque en Murcia llegué igual y se vio que iba mejor de lo que creía. Estuve escapado 100 kilómetros, hice segundo en la contrarreloj.
-¿Está mejor que en 2006?
-Tenemos un equipo más potente que el de 2006. Junto a mí está Koldo Gil, que yo creo que es el más fuerte de todos. Luego está Iban Mayo y Lobato. Es que todo el equipo llega muy bien.
-Usted aparece en todos los pronósticos. ¿Por qué?
- Supongo que porque gané el año pasado. Nadie me ha visto correr para saber cómo estoy. Ni siquiera yo sé cómo me encuentro. También se decía lo mismo de Di Luca hace un año. Entro en el ramillete de favoritos, pero no soy el gran favorito.
-¿Qué le parece el recorrido ?
- Estando bien y si no llueve, sería la leche. Ese trazado, ese sube y baja, estando en forma me va. Si no estás a tope, sufres. La carrera es dura y será bonita. Con la afición que hay en el País Vasco, la carrera es ideal. No es lo mismo correr allí que en otro lado. Te motivas más.
-¿Cuál es el punto más complicado?
-La segunda etapa, que es la más larga. Y la contrarreloj. No hay ningún día tranquilo. En todos tendremos tensión.
-¿Ha visto el recorrido?
- Sí, sí. Me llamó Matxin (su director), me dijo dónde lo tenía que mirar y lo hice.
-No habrá hecho usted lo de siempre, no mirarlo.
-No hombre, no. Eso me ha pasado en alguna prueba grande, pero aquí lo he mirado todo. Lo vi en Internet.
-¿Cree que puede ser una carrera con mucha tensión?
-La tensión la puedes notar para bien o para mal. El que está bien, caminará hacia delante y el que está mal, hacia atrás. Los nervios sólo los tendrán los que están entre los diez primeros, los líderes.
-¿Qué le supuso ganar hace un año esta carrera?
-Un cambio personal importante. Ver que puedes ganar, que estás ahí. También comprobar que hay corredores que hacen menos que tú y tienen bastante más prensa y se les da un bombo terrible. Personalmente me he demostrado que siendo un poco más calmado ganaría más cosas. Entre que Matxin me chilla por el pinganillo y yo me caliento, acabamos los dos con un buen calentón. Hay unos corredores que son mejor físicamente y otros mentalmente. Cuando se junta uno que tiene las dos cosas, sale un Armstrong. Te quiero decir que no todo el mundo es tan completo para tener de todo.
-¿Y de favoritos?¿ Cómo ve la prueba?
-Yo le veo a Valverde por encima de otros. Le va bien todo. Estando en forma no tiene problemas. Di Luca parece que atraviesa un momento bueno. Schumacher, Rebellin. ¿Contador? Después de lo que ha ganado si está todavía en forma, sería increíble. Mira qué principio de temporada ha realizado. Samuel corre en el equipo de casa. Hay diez o doce corredores que van a andar bien.
-¿Llega a la salida con un objetivo claro?
-No me gusta hacer el ridículo. Soy de los que acude a una prueba con un nivel de preparación bueno. Yo no soy un corredor como Valverde, que aún no estando al cien por cien es capaz de vencer. Mi gran ilusión es hacer un podio en una grande. Estoy entrenando la contrarreloj y noto que voy mejorando.
-¿Presentarse como el Saunier Duval con ocho triunfos les da una cierta tranquilidad ?
-Se nota que hay más tranquilidad. Sigues teniendo a Matxin en la oreja como siempre, pero no te da la puntilla. Es más llevadero.
Su casa, un museo
-¿Se ve capacitado para poder ganar dos veces seguidas la Vuelta al País Vasco?
-Más difícil es ganar siete veces el Tour, o cinco, y tanto Armstrong como Induráin lo consiguieron. Para eso estamos, para eso nos pagan. Lo que no puedes es ganar en cada carrera. En Euskadi tengo yo buen rollito. Aquí gané mi primera gran clásica como aficionado, lo que me sirvió para pasar a profesionales. También he ganado mi primera gran prueba como profesional.
-Una curiosidad. ¿Qué ha sido de los maillots amarillos que logró el año pasado ?
- Uno se lo di a Matxin y el otro lo tiene mi padre, en casa, que es un museo.
-¿Sigue viviendo con sus padres?
- De momento, sí. El próximo año quiero casarme con mi novia francesa.
-¿Y viviría en Francia?
- ¿Qué dices! En 'Madrí', 'Madrí'. A Francia voy al Tour, y justo.