Las nuevas figuras de profesores de la UPV incluidas en la ley universitaria -que les permite ser fijo sin ser funcionario- fue el origen del conflicto que en los años noventa acabó en batalla judicial, con docentes despedidos y un grupo de profesores de plantón permanente a las puertas del campus de Leioa. El litigio comenzó cuando un colectivo de los entonces asociados a tiempo completo se negaron a renovar los contratos administrativos que les ofrecía la UPV. Reivindicaban la creación de un profesorado propio de la Universidad vasca y rechazaban que la única vía para alcanzar la estabilidad fuera entrar como funcionario del Estado.
«La ley contempla ahora la figura del profesorado propio que exigíamos nosotros, y por el que hemos mantenido una lucha de más de quince años», señalaba ayer uno de estos docentes en conflicto. Este grupo -quedan cinco en la actualidad, aunque reciben el apoyo de otros trabajadores- permanece a diario a la entrada del campus y de la facultad de Ciencias Sociales tras una pancarta, entre las ocho de la mañana y las cuatro y media de la tarde. Aunque aún no han decidido una postura común, ven con buenos ojos la posibilidad que les ofrece la ley para ser readmitidos, pero anticipan que reclamarán una negociación a las autoridades académicas.
Recurso
La Universidad vasca se ha visto obligada a esperar dos años para poner en marcha el proceso de creación de los nuevos contratos laborales desde que se publicó la ley. Los responsables universitarios no pudieron moverse hasta que el PSOE retiró, a finales del pasado año, el recurso que pesaba sobre la parte de la normativa en la que se reconocía esa vía de acceso, diferente al camino del funcionario.
La disposición a la que levantó el veto el PSOE permite la incorporación, en diferentes condiciones, de dos colectivos. Por una parte, cerca de 600 asociados de la UPV, que en abril de 2004 tenían 5 años de antigüedad, pasarán a ser fijos con categoría de agregado y colaborador permanente, según sean o no doctores, sin pasar prueba alguna. Sólo precisarán un informe de la Agencia de Evaluación Vasca. El segundo grupo de docentes, el que no trabajaba en abril de 2004 en la Universidad, entraría como profesor colaborador o adjunto -contratos temporales con posibilidad de convertirse en fijos-. «No se puede saber cuántos solicitarán volver. Muchos trabajan como investigadores o profesores en otras universidades», indicaron fuentes sindicales.
Los responsables universitarios han decidido iniciar el proceso por ese último grupo que está fuera de la UPV, ya que su incorporación precisa crear nuevas plazas. Con ese fin, el vicerrectorado ya ha dado el visto bueno a una resolución para abrir un plazo de un mes en el que puedan solicitar su contratación todos los interesados. El próximo Consejo de Gobierno de la UPV, que se celebrará probablemente tras las vacaciones de Semana Santa, debatirá esa resolución, con lo que el período para las peticiones se abriría en mayo.