Martes, 20 de marzo de 2007
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DEPORTES

TRES DE TRES
Sobre mejoras y ausencias
Sobre mejoras  y ausencias
Calderón entra a canasta en un partido con Toronto. / EL CORREO
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1 Mejorando que es gerundio. Hace unos años tuve la oportunidad de entrevistar a Jordan después de una temporada en la que se había llevado todos los trofeos posibles. En un momento dado le pregunté por sus planes veraniegos (periodismo de investigación que se llama). Me contó que en cuanto acabase su gira promocional volvía a Chicago donde tenía pensado entrenar el tiro libre porque aquella temporada sólo había conseguido un 75% de aciertos. ¿Un 75%! ¿Sacrificar parte de su verano para mejorar una buena marca! Es de locos. Pero, al final, estas son las cosas que distinguen a los buenos de los mejores. Su capacidad para la mejora continua. Me vino esto a la cabeza observando la evolución de pasador de Juan Carlos Navarro. Miro la estadística por si es sólo una impresión, pero se confirma, pues ya ha dado más asistencias que en toda la pasada temporada regular junta. Esto le otorga un valor añadido a su extraordinario talento, pues saca petróleo de los dos contra uno que le plantean para parar lo aparentemente más peligroso que tiene, su capacidad anotadora. Su habilidad para encontrar un compañero desmarcado es la mejor receta para hacer dudar de la eficacia de mostrarle una especial atención. Pero es que sin ella, las mete de todos los colores. Es lo que tienen estos jugadores tan completos. No sabes cómo sujetarles.

2. Cuando no estás. Hay muchas formas para evaluar la importancia de un jugador. Para eso están los números, pero existen otras varas de medir, pues a veces los fríos guarismos no alcanzan hasta esos aspectos llamados intangibles. Una de las buenas es observar los efectos de la ausencia. El miércoles pasado, José Manuel Calderón cayó lesionado en un tobillo durante un encuentro frente a los New York Knicks y no ha vuelto a reaparecer. Desde entonces, los Raptors, líderes de la División Atlántico, no han vuelto a ganar. Si había pocas dudas del papel protagonista que 'Calde' estaba ejerciendo en la buena marcha de Toronto (una de las apuestas más sugerentes de la NBA por su internacionalidad y el sentido colectivo del juego que intenta poner en práctica a veces, a pesar del base titular T.J. Ford), el gran vacío que ha dejado su momentánea ausencia las disipa por completo. Esto es como ese tópico sobre el amor que dice que realmente te das cuenta lo que quieres a una persona cuando no está. Pues eso.

3. Culpable. Si nos atenemos a los resultados, la culpa de lo que estaba pasando en Estudiantes la tenía Pedro Martínez. La razón es simple. Con él ganaban un partido de ciento en viento. Llega Mariano de Pablos y el equipo se transforma (9 de 9). Lo único que ha cambiado es el entrenador. Fácil veredicto: culpable. Cambiemos el punto de vista. Si estamos de acuerdo en que un equipo al final es un estado de ánimo (Valdano 'dixit') el del 'Estu' era pésimo. Su cara demostraba el estado de su alma. Se produjo el relevo y han sufrido una mutación y ya se parecen en algo a lo que se supone debe ser el Estudiantes, un equipo vivo y vivaz. Cuando se va un entrenador y a los jugadores les cambia la cara, no hay que ser adivino para asegurar que no eran muy felices. Hacer todo lo posible para que su gente se muestre alegre y optimista también es responsabilidad del entrenador. Lo de meter canastas suele ser una consecuencia.

 
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