«El estrés laboral puede aparecer cuando las exigencias del entorno de trabajo superan la capacidad de una persona para hacerlas frente o mantenerlas bajo control», asegura Ernesto Esteban. Aunque «el estrés no es una enfermedad», según este psicólogo, que añade que si se sufre intensa y continuadamente puede derivar en problemas de salud, «como la ansiedad o incluso la depresión».
-¿Hay trabajadores más propensos que otros a sufrir estrés?
-Todos los trabajos son potencialmente estresantes. Afecta el entorno y la persona; más que la persona, su motivación. En ésta influye el sueldo, la vocación por ese empleo, la personalidad y las habilidades y estrategias con que se afrontan las obligaciones laborales.
-Pero, ¿no son algunos oficios más estresantes?
-Creo que hay muchos tópicos en cuanto a este tema. Siempre se habla de trabajos que requieren fuerza física, los de atención al público, trabajos de noche o a turnos, o en los que hay mal ambiente. Es cierto que exigen un mayor nivel de activación, pero influye mucho la motivación.
-¿El estrés puede aparecer en cualquier puesto de empleo?
-Todos los trabajos son potencialmente estresantes, sí. Un trabajo de ocho horas, que esté bien pagado, puede resultar estresante para una persona que hace siempre lo mismo y no le gusta; baja su motivación y ese trabajo se convierte en estresante. No obstante, es verdad que si trabajas más de diez horas sufres más estrés.
-¿El estrés en la docencia es también un tópico?
-Personalmente creo que, aparte de las dificultades que entraña trabajar con niños, es un trabajo vocacional; te tiene gustar. Hay ciertos trabajos que requieren vocación, aparte de formación y estrategia. No quiero decir que con vocación se evite el estrés, pero habrá menos posibilidades de sufrirlo. Se verá a los niños como una posibilidad de crecer profesionalmente y no como una dificultad.
-¿Alguna recomendación?
-Todo depende de la persona y del trabajo en particular, pero sí, existen una serie de recomendaciones generales.
Controlar la carga
-Por ejemplo...
-Facilitar una descripción clara del trabajo a realizar, para evitar ambigüedades; las tareas han de ser compatibles con las cualidades del individuo; se debe controlar la carga de trabajo; establecer una rotación de tareas y funciones en trabajos monótonos; proporcionar el tiempo necesario para desarrollar la tarea satisfactoriamente; favorecer el control de las situaciones; explicar la función (valía) de cada uno dentro de una empresa; conceder horarios laborales que permitan atender las obligaciones sociales y familiares; evitar ambigüedades contractuales; y fomentar la participación y la comunicación del trabajador.
-Confiando en que la empresa considere estas premisas, ¿qué debe hacer el empleado?
-Tiene que formarse para potenciar sus cualidades de trabajo, que tiene que ver con la capacidad de control sobre las situaciones.
-¿Antes había tanto estrés o es esta nueva sociedad la culpable?
-Yo creo que hay más estrés ahora. Antes trabajaba una persona en el núcleo familiar y sustentaba a todos. Ahora, para pagar la hipoteca o sacar los hijos adelante, trabaja el matrimonio. Hay más tareas que atender.
-Menos tiempo, en definitiva.
-Antes, el que salía de trabajar, descansaba. Ahora trabajan los dos y se reparten las tareas. Se descansa menos, hay menos ocio.
-Y el estrés se contagia...
-Si una persona viene estresada del trabajo, necesita a alguien que le escuche. Como trabajan ambos, la comunicación no es la mejor. Hay menos tiempo.