La aparición de medio centenar de peces muertos en el río Oka, a su paso por Muxika, hizo ayer que los vecinos pensaran lo peor en un primer momento. Los residentes dieron la señal de alarma a media mañana por temor a que «se tratara de un vertido tóxico». La Ertzaintza no tardó en presentarse en el lugar. También acudieron técnicos del Gobierno vasco, Diputación y personal del Patronato de la Reserva de Urdaibai. Un enorme despliegue para constatar, tras varias horas de análisis e investigaciones, que los animales muertos eran, en realidad, verdeles que procedían de la barbacoa de algún excursionista o, simplemente, una broma pesada de algún gamberro.
Todo comenzó a las diez y media de la mañana cuando, nada más recibir la llamada de aviso, los expertos desplegaron su protocolo de actuación y, como si de un vertido se tratase, procedieron a inspeccionar el tramo muxikarra del río Oka. «Voy a recoger muestras de diferentes zonas del cauce para determinar si existe algún residuo contaminante y confirmar la causa de la muerte de los peces», afirmaba un trabajador de la Dirección de Aguas del Gobierno vasco, recién llegado al lugar del supuesto escape.
«Son inconfundibles»
Después de que se hubiera analizado la calidad del agua e inspeccionado la zona para comprobar la gravedad del suceso durante prácticamente toda la mañana, la sorpresa saltó cuando uno de los operarios de la Diputación retiró los ejemplares del agua para su posterior análisis. Aitor Galarza no salía de su asombro al confirmar que se trataba de verdeles. «Estas rayas negras transversales son inconfundibles; ¿no las veis? Parece que el pasado fin de semana alguien hizo una barbacoa y, como le sobraron, no se le ocurrió otra cosa que lanzarlos al río», aventuró el experto.
Los técnicos constataron que los ejemplares llevaban varios días en el agua debido a su avanzado estado de descomposición. «El nivel de oxígeno del río es muy alto y si estuviese ahora contaminado no habría ningún tipo de pez por la zona. No hay ninguna duda, ni ningún vertido: este pescado es caballa», aseguraron justo antes de abandonar el río Oka, sobre las 13.30 horas.