Domingo, 11 de marzo de 2007
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VIZCAYA

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El gamo de Dublín
Agustín Gainza, 'Piru', fue uno de los jugadores más emblemáticos de la historia del Athletic. Su calidad y palmarés han traspasado la historia para convertirse en leyenda
El gamo de Dublín
EL 'BRUJO'. Gainza a hombros de Arieta con la Copa ganada en 1958. / EL CORREO
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Cuentan los más viejos del lugar que hubo un tiempo en el que los mejores futbolistas eran los que salían al terreno de juego a sudar la camiseta y a divertirse. Pasar un buen rato ellos y hacérselo pasar al público que les contemplaba. Así debió ser a juzgar por la emoción que los más entendidos sienten al evocar jornadas ya míticas de un pasado bastante alejado aunque no olvidado. En Bilbao, sin ir más lejos, la evocación de la historia rojiblanca es más que el producto del orgullo por la obra bien hecha.

Es casi una entrega religiosa, una fe ciega que ha hecho de algunos jugadores auténticos héroes. Uno de aquellos mitos fue Agustín Gainza Vicandi, el inconfundible 'Piru' que, como señaló José María Múgica, «tuvo en su bota izquierda la sal y la picardía, el gol y el centro perfecto». Sus disparos sobre la portería contraria fueron de auténtico terror aunque el verdadero genio lo demostraba en su capacidad de improvisación. Fue toda una leyenda del fútbol, pícaro y astuto como pocos.

San Fausto

'Piru' Gainza nació en Basauri el 28 de mayo de 1922. Curiosamente, tal y como escribió Alberto Bacigalupe, lo que a Agustín le gustaba era ser portero. De hecho, el apelativo 'Piru' se lo puso un buen amigo suyo, Nicolás Maguregui, por ser ese el nombre con el que se conocía al guardameta del Basconia. Sin embargo, en 1937, con tan sólo quince años debutó en el San Fausto como jugador de campo. Una vez pasada la guerra y ante el desastroso panorama deportivo de la época, el Athletic organizó algunos torneos con la intención de sondear el escaso mercado de jugadores de la época. Fue en uno de esos partidos en los que Gainza causó una muy buen sensación a los técnicos rojiblancos que no se lo pensaron dos veces y le ofrecieron un puesto en el recién creado equipo filial, el Bilbao Athletic. La razón para empezar desde abajo era evidente. No sólo era muy joven para pasar al primer equipo sino que su puesto, la banda izquierda, estaba cubierto por todo un crack. Nada más y nada menos que por 'Bala roja' Gorostiza.

Por fortuna, el destino le sonrió. En el verano del 40, Gorostiza dijo adiós al Athletic al fichar por el Valencia. Así que, desde ese momento, todas las miradas se pusieron en Gainza que, para empezar, firmó una ficha por dos mil pesetas de las de entonces. ¿Sería capaz aquel chaval de Basauri de hacer olvidar las increíbles galopadas y los escalofriantes disparos de 'Bala roja'? La duda se empezó a disipar, o más bien a hacerse más grande, el 13 de octubre de 1940, en el campo del Hércules de Alicante. La victoria de los de casa por 1 a 0 y las posteriores críticas a los jugadores bilbaínos no auguraban nada bueno. Para los más entendidos, Gainza, «el sucesor de Gorostiza, no lleva trazas de anular entre los suyos el recuerdo del maestro». Tampoco Zarra, que debutó también aquella temporada, salió bien parado. Definitivamente, según las críticas, el Athletic no tenía delantera.

Obviamente, los expertos no acertaron. Pocos partidos después, 'Piru' se estrenó y marcó su primer gol como rojiblanco en un partido frente al Español en Sarriá, tanto que permitió el empate a uno final. Pero pocas semanas más tarde, el 6 de enero de 1941, en un choque frente al Atlético Aviación una dura entrada de Mesa le provocó la rotura del peroné. La lesión fue muy seria y desde el principio se temió por su futuro. Por fortuna todo quedó en un susto. Así, en la temporada 1942-1943, y junto a otras figuras, hoy míticas, como Nando, Iriondo, Panizo y Zarra, Gainza se convirtió en uno de los protagonistas del primer doblete tras la guerra. Entonces sí que se disiparon todas las dudas. El Athletic era el de siempre. Junto a una renovada y ambiciosa generación de buenos jugadores, Gainza, 'el brujo', despuntaba en cada partido que jugaba.

El 11 de marzo de 1945 debutó con la selección nacional en el estadio lisboeta de Jamor frente al combinado portugués. Tras aquella primera vez, vistió la camisola nacional 32 veces más. No obstante, de toda su trayectoria en la selección, se han destacado dos momentos. El primero, el 12 de junio de 1949, en un partido contra la República de Irlanda en Dalymount Park, en el que la crítica local bautizó al extremo de Basauri como 'El Gamo de Dublín' por su exhibición de rapidez y buen juego. Su segundo momento de gloria como seleccionado llegó el 2 de julio de 1950 en el Mundial de Brasil. De sus botas salió el centro del histórico gol de Zarra frente a Inglaterra.

Los Mosqueteros

La trayectoria de Gainza en el Athletic fue impresionante. Jugó 20 temporadas en el primer equipo -382 partidos de Liga, 97 de Copa y 9 choques internacionales-, metió 151 goles, ganó 7 Copas (1943, 1944, 1945, 1950, 1955, 1956 y 1958), 2 Ligas y, además, aún ostenta el record como máximo goleador en un partido con 8 tantos -frente al Celta de Vigo que cayó derrotado por 12 a 1-. Junto a Iriondo, Venancio, Zarra y Panizo formó un quinteto inolvidable.

Una delantera mítica y de ensueño que fue conocida como la de 'los Mosqueteros'. Esa impresionante trayectoria llegó a su fin en la temporada 1958-1959. Las anécdotas acumuladas a lo largo de todo aquel tiempo fueron muchas. Una de las más recordadas tuvo lugar el 24 de junio de 1956 tras vencer al Atlético de Madrid por 2 a 1 en la final de Copa. Al ir a recoger el trofeo, Franco le dijo: «¿Otra vez usted por aquí?». Gainza cogió la Copa y contestó: «Bueno, pues, ¿hasta el año que viene!».

Los últimos años en activo, 'Piru' Gainza los pasó como entrenador. Dirigió a la selección juvenil vizcaína, posteriormente al Arenas y, en 1965, se hizo cargo de la dirección técnica del Athletic. Desgraciadamente, y a pesar de haber llevado al equipo a dos finales de Copa, no consiguió ganar ninguna. En 1966, perdieron frente al Zaragoza y, en 1967, ocurrió lo mismo ante el Valencia. 1969 fue el último año en el que estuvo en el banquillo del Athletic. Posteriormente dedicó toda su experiencia a trabajar dentro del cuadro técnico de equipo rojiblanco. Murió el 6 de enero de 1995.

 
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