La Junta de Tratamiento de la prisión de Aranjuez desde la que se propuso la prisión atenuada para De Juana estableció ayer que al miembro de la banda se le apliquen medidas especiales de control para que pueda terminar de cumplir la pena en su domicilio. Por el momento, Instituciones Penitenciarias dispone de dos sistemas para supervisar a los presos que acceden a este tipo de privilegio: las pulseras magnéticas y los controles de voz mediante llamadas telefónicas. Todavía no está decidido cuál de ellos se aplicará al etarra, según aseguraron ayer los portavoces de Instituciones Penitenciarias.
La resolución de los miembros de la Junta de Tratamiento establece que el preso deberá permanecer en el hospital hasta que se considere que su estado de salud ha mejorado lo suficiente como para pasar a su domicilio. Una vez en casa se le aplicará el denominado «control telemático».
Las medidas de vigilancia electrónica con que cuenta Instituciones Penitenciarias utilizan la voz como fórmula de reconocimiento o una pulsera que señala en donde se encuentra el preso. En el primer caso, el reo graba una serie de frases en un sistema informático. Estas mismas palabras deberá repetirlas en el auricular cada vez que un ordenador, de forma aleatoria y en varias ocasiones a lo largo del día, le telefonea a su domicilio. Si se detecta cualquier anomalía -no hay una respuesta o habla una persona que se hace pasar de forma fraudulenta por el preso- se activa una alarma.
El segundo método del que dispone la Administración penitenciaria es una pulsera magnética, que se puede colocar tanto en la muñeca como en el tobillo. En este caso, los responsables de Prisiones instalan en la casa del recluso un ordenador con un sistema de detección que se activa cuando la persona se encuentra en el domicilio y emite una señal si el reo se aleja del hogar. Este ordenador está conectado por la línea telefónica con una central, de forma que, si a las horas previstas no se detecta al preso en su residencia habitual, avisa a Instituciones Penitenciarias de la irregularidad. El objetivo final de ambos sistemas es garantizar que el reo cumple a rajatabla el horario que se le ha impuesto.
Control en comisaría
Esta no es la primera vez que un juez aplica semejante tipo de medidas a un miembro de la banda. En 2004, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional concedió por motivos de salud la libertad al preso de ETA Manu Azkarate, pero le impuso la condición de que se colocara una pulsera magnética para estar sometido a control telemático. El terrorista se negó en un principio a aceptar este tipo de medida por entender que atentaba su dignidad. Azkarate inició entonces una huelga de hambre y de sed. El magistrado Javier Gómez Bermúdez cambió entonces de criterio y dictó que se presentara de forma periódica en una comisaría de la Ertzaintza como forma de control, con lo que accedió a la petición del preso.
Las pulseras magnéticas también se han aplicado a dos altos cargos condenados por su relación con el GAL -Rafael Vera y Enrique Rodríguez Galindo-, así como al ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán. En los tres casos, las medidas electrónicas que les garantizaban una prisión atenuada iban acompañadas de protección policial especial, ya que los encausados contaban con escoltas por estar amenazados por ETA. En el caso de De Juana Chaos no está previsto por el momento que el etarra cuente con ningún tipo de vigilancia policial, ya que se considera que el control telemático es suficiente.