El mercado europeo de la aviación está condenado a la concentración. El futuro irremediable de las actuales compañías pasa por las fusiones. Iberia, que se sabe una perita en dulce por su fortaleza en el mercado hacia América Latina -controla una cuota del 19%- y su caja, que asciende a 1.722 millones, sacó ayer sus mejores galas y se dejó querer. Su presidente, Fernando Conte, aseguró que la firma tiene «complementariedades» tanto con British Airways -su aliado natural, hasta ahora- como con Air France-KLM o Lufthansa. La aerolínea ganó 116 millones en 2006, un 70% menos que un año antes, lastrada por la alta factura del petróleo y la ausencia de beneficios extraordinarios.
«La actual fragmentación del mercado es anormal, Europa necesita una consolidación como la que ya se ha dado en Estados Unidos; esta es una situación inestable que desembocará en concentraciones y fusiones que sean favorables para todas las partes», aventuró Conte. No pudo ser más claro, aunque el abanico de posibles 'novios' sorprendió al sector por demasiado amplio. British Airways -accionista de referencia de Iberia con un 10%- siempre fue la mejor colocada en la carrera hasta el altar, pero ahora la pugna parece más abierta.
Conte dejó claro que la británica es «diferente», pues es 'amiga' y tiene una opción preferente de compra frente al resto de accionistas del 'núcleo duro' de Iberia, formado por Logista, el BBVA, Caja Madrid, El Corte Inglés y Ahorro Corporación. Algunos de éstos ya han explicado que se plantean vender su participación. Una salida que Conte aseguró no interfiere en los planes futuros ni se ha dejado notar en el consejo de la aerolínea.