El hasta ayer teniente de alcalde de la localidad altoaragonesa de Fago, Enrique Barcos, se ha convertido en el nuevo alcalde del municipio pirenaico, tras recibir el voto favorable de 16 vecinos y cuatro votos en blanco del sector minoritario, que se oponía a la gestión del popular Miguel Grima. Este sector, que estudia impugnar el resultado de la asamblea vecinal, está compuesto por amigos del ganadero y agente forestal Santiago Mainar, detenido como presunto autor del asesinato de Miguel Grima.
Barcos, que era el 'número 2' de Grima y que se ha presentado también por las listas del Partido Popular, se compromete a gobernar Fago poco más de tres meses, hasta las elecciones municipales del 27 de mayo, fecha en la que será elegido un nuevo primer edil. Barcos sustituye a Miguel Grima, que fue asesinado con una escopeta de postas en la carretera que une Majones a Fago en la noche del 12 de enero.
Enrique Barcos llegó poco antes de las cinco de la tarde al Consistorio fagotano cubierto con una braga militar azul oscuro y rehusando hablar con los periodistas allí congregados. La asamblea del Concejo se celebró a puerta cerrada.
El ahora primer edil fagotano recibió 16 votos de otros tantos vecinos, si bien el secretario del Ayuntamiento, también titular de la secretaría de la vecina Ansó, no explicó si hubo votos delegados, fórmula que en los pequeños municipios que se rigen por asamblea es legal. Alejandro Coloma, Mónica Crespo y otros dos amigos del hasta ahora único presunto culpable del asesinato de Grima, el ganadero y agente forestal Santiago Mainar, eligieron votar en blanco.
Al concluir la reunión, Alejandro Coloma, del grupo minoritario, dijo que «me parece bien» que Barcos continúe como alcalde, siempre que se respeten los derechos de los vecinos de Fago , a su juicio no respetados durante el mandato de Grima. «El problema del municipio es el abuso de poder» por parte de los corporativos, apostilló.
«Es un buen zagal»
Coloma indicó que los minoritarios exigieron que les fuera entregada una copia del censo electoral, compuesto por 26 personas, y criticó que la copia que se les hizo llegar no llevara el sello municipal. Coloma mostró sus dudas sobre la legalidad del censo electoral que recoge la identidad de los 26 ciudadanos con derecho de sufragio activo y que ha servido para elegir a Barcos y, de hecho, el sector minoritario podría impugnar el resultado.
Coloma comentó que no tiene constancia de que Santiago Mainar, quien se encuentra en prisión preventiva en la macrocárcel de Zuera (Zaragoza) haya ejercido su derecho de sufragio activo, es decir, a votar por correo. Como ejemplo de las supuestas irregularidades del censo, Alejandro Coloma mencionó el caso de Mónica Barcos, de la que dijo que es vecina de hecho de Fago y que recurrió a la Justicia ordinaria para solicitar su empadronamiento en la localidad, donde tiene una casa en propiedad.
Después de la asamblea vecinal, la diputada provincial del PP, Ester Franco, comentó que será Enrique Barcos quien decida si propone a algún vecino para ocupar el cargo de teniente de alcalde, ya que la legislación le permite gobernar en solitario o junto con otra persona.
Por su parte, el vicepresidente del PP en Huesca, Joaquín Paricio, echó en falta la presencia de miembros de la Delegación del Gobierno en Aragón y la Subdelegación en Huesca, dado el carácter especial de la elección de ayer.
El que fuera alcalde de Fago en los años 60 y 70, ganadero jubilado y amigo del fallecido Miguel Grima, el vecino Adolfo Navarro, describió a Enrique Barcos como «un buen zagal» que ha trabajado siete años con Grima, de tal manera que «si alguno sabe del Ayuntamiento, tiene que ser él». Aunque reconoció que «miedo, aquí, no existe», Navarro demandó la detención de «todos» los asesinos que, según él, perpetraron el asesinato del anterior alcalde. «Todos son de Fago» y «enemigos» del fallecido, insistió Navarro, abiertamente enfrentado, durante años, al hasta ahora único imputado por asesinato.