Miércoles, 21 de febrero de 2007
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CICLISMO
El silencioso regreso de Iván Basso
Tras diez meses apartado por su supuesta implicación en la 'Operación Puerto', debuta con el Discovery en California
El silencioso regreso  de Iván Basso
EN CARRERA. Basso charla con Bettini en California. / AFP
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Iván Basso, un ciclista familiar, callado y de escaso eco mediático hasta hace un par de años, se ha convertido en un resumen de la crisis del ciclismo. El corredor medroso y tímido al que Giancarlo Ferretti echó del Fassa Bortolo por su falta de pegada, creció luego al lado de Riis en el CSC. Tanto que escoltó a Armstrong en los Campos Elíseos y laminó a todos en el último Giro. El pasado 28 de mayo, cuando celebraba en Milán su victoria en la 'corsa rosa', no sabía aún que ésa iba a ser su última carrera del año. Ya estaba a flote en Madrid la 'Operación Puerto'. Varias escuchas telefónicas relacionaban al ídolo italiano con el médico canario Eufemiano Fuentes, acusado de ser el eje de una trama de dopaje. Durante diez meses, Basso ha permanecido esquinado. Le rechazó primero el Tour y luego su equipo, el CSC; después le exculpó el Comité Olímpico Italiano (CONI) y le rescató su amigo Armstrong, que le hizo hueco en el Discovery. Esta semana ha regresado a la competición, en el Tour de California. Diez meses después y aún rodeado de interrogantes. Hasta hace no tanto, Basso era casi invisible; hoy todos le miran: su historia y la del ciclismo actual son paralelas.

«Para evitar el estrés y preservar la armonía familiar, estos meses me he refugiado en la bici. En entrenamientos de 300 kilómetros». Junto a Basso pasó el escalofriante recuerdo de Pantani. Otro campeón decapitado por el dopaje. 'El Pirata' vivió su caída en solitario. Entre paredes. Así le hallaron en un hotel de la decadente Rímini: tirado en su habitación, anegado en una sobredosis. Basso, asegura, se ha refugiado en su familia. Y en Armstrong. El americano, enemigo confeso del Tour, le fichó. De hecho, el contrato de Basso no es con Discovery, sino con la sociedad que gestiona el equipo, es decir, con Armstrong. «Si tengo que rendir alguna cuenta, será a él, a Lance», declaró en 'L'Equipe' cuando le cuestionaron sobre si su fichaje había influido en la huida del ciclismo de la firma Discovery. Cuando Armstrong eligió a Basso para suplirle, lo hizo agarrado a una apuesta segura: es el único que a corto plazo parece capaz de ganar varios Tours. Un valor sólido, desestabilizado, eso sí, por la 'Operación Puerto'.

Ahora vuelve. Con la bendición del CONI y del Giro. Con las reticencias del Tour. Con malestar en algunos equipos: la votación entre los 20 conjuntos del UCI Pro Tour sobre la validez de su fichaje se saldó por un único voto a favor. ¿Por qué él sí y otros no? Todos le miran.

«Amo el Tour. Estoy seguro de que volveré y lo ganaré», lanzó antes de ingresar en el 'planeta Discovery'. «El público espera la llegada del Giro para comprobar si soy tan fuerte como el año pasado, ahora que el doctor Fuentes ya no existe». Basso siempre ha negado su relación con el médico tinerfeño. También rechazó dar su ADN. Luego, al fichar por el Discovery, aceptó el test. El examen más íntimo. Así están Basso y el ciclismo. De exámenes. A la espera. Como la película sobre la primera victoria en el Tour de Armstrong (1999). Columbia Pictures ha dejado el proyecto en suspenso. Hasta que se retire la marejada del 'Puerto'. Entonces se podrá ir al cine. Por ahora, hay que mirar a Basso.

 
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