Ezker Batua-Berdeak y Aralar hemos defendido siempre que en Euskadi hay que hablar de todo, en todo momento, y entre todas y todos, sin ninguna excepción. Hemos reivindicado, igualmente, la necesidad de convivir y pactar entre sensibilidades e ideologías distintas. Sin embargo, sabemos por experiencia que no es fácil alcanzar acuerdos entre diferentes; compartir otros puntos de vista y, menos aún, ceder para poder entendernos y construir un futuro en paz, en el que la justicia social y el reconocimiento de todas las ideas y proyectos sea, por fin, una realidad. Por ello, creemos sinceramente que tanto Ezker Batua-Berdeak como Aralar hemos dado un ejemplo de madurez política y compromiso con la ciudadanía vasca al suscribir, entre diferentes, esta misma semana un acuerdo de coalición que nos permitirá concurrir conjuntamente a las elecciones municipales y forales del próximo mes de mayo en más de cien municipios de nuestra comunidad.
Iniciamos los primeros contactos en el verano de 2006, en un contexto de alto el fuego permanente de ETA, y hemos suscrito esta coalición en un momento en el que sociedad vasca aún se encuentra conmocionada por el atentado perpetrado el pasado 30 de diciembre en Madrid. Tres son los objetivos que nos impulsaron entonces a trabajar para poder hacer realidad esta coalición, y los tres continúan vigentes: la defensa de la justicia social y los valores de progreso, la defensa de los derechos humanos y la exclusividad de las vías políticas, así como el diálogo democrático y el derecho a decidir. Euskal Herria necesita la paz y necesita una izquierda fuerte, transformadora, que sea capaz de dar una respuesta válida a los problemas reales de las personas; pensamos en la superación de toda expresión de violencia, pero también, como no puede ser de otro modo, en el derecho a un empleo estable, a una vivienda digna, a la igualdad de género, a un desarrollo sostenible, en el logro de la normalización lingüística
Queremos ser un referente claro para una izquierda vasca, que tenga como meta compatibilizar la paz y la normalización política con la construcción social. Aspiramos a representar la voz de todas aquellas personas, hombres y mujeres progresistas, que creen que otro mundo es posible. Sólo desde el respeto, el diálogo y el acuerdo será posible hacer efectivo el reconocimiento del derecho a decidir o avanzar nuevas políticas que impliquen, a su vez, el reconocimiento, por ejemplo, de la tutela judicial de derechos que sí están reconocidos en el ordenamiento político-jurídico, pero después en la práctica no se cumplen. Pensamos en una juventud preparada, que estudia, trabaja, pero gana menos de mil euros al mes en una situación de precariedad e inestabilidad, lo que les imposibilita en la práctica para poder comprar o alquilar una vivienda e incluso para hacer planes de futuro a medio plazo.
La persistencia de la violencia durante más de cuarenta años y la existencia de un conflicto político sin resolver han ocultado, en ocasiones, el debate sobre el modelo social; el centro de atención ha estado permanentemente situado en torno a la violencia, sus consecuencias y el modelo de Estado, dejando en un segundo plano los aspectos sociales que son tanto o más importantes en nuestras vidas diarias. Por ello, junto a la defensa del derecho a decidir, como punto de encuentro entre el federalismo de Ezker Batua-Berdeak y el independentismo de Aralar, el acuerdo de coalición prioriza aquellos temas que afectan al desarrollo y a la vida diaria de las personas y a la superación de las desigualdades sociales. Somos dos formaciones políticas de izquierda y este hecho nos obliga a incorporar a nuestros programas municipales y forales las demandas y aspiraciones de los movimientos sociales y del tejido asociativo vinculado a posiciones progresistas. Nacemos con un planteamiento abierto a otras sensibilidades de izquierda, y nos anima nuestro compromiso con la ciudadanía vasca. Euskadi necesita una alternativa de izquierda sólida y plural, pacifista, feminista, solidaria, ecologista, transformadora; que haga frente , junto a los movimientos sociales, a los nuevos desafíos políticos, económicos, sociales y culturales del siglo XXI.
La izquierda vasca tiene que sumar esfuerzos, aunar posiciones, aprender a entenderse y a pactar; somos un espacio plural, en el que hay más voces, y quién puede cuestionar que en un futuro no seremos capaces de compartir planteamientos comunes e incluso, por qué no, ofrecer una alternativa real de gobierno. Pensemos en un escenario de cese definitivo de toda expresión de violencia y en un contexto en el que el reconocimiento del derecho a decidir sea ya parte de nuestro ordenamiento jurídico y político. En la actualidad hay barreras infranqueables que nos separan de quienes también se definen de izquierdas, pero la coalición que ahora presentamos públicamente puede ser un aliciente y un comienzo para superar estas diferencias, alcanzar la paz y la normalización, pudiendo promover, en esa etapa, a la que antes o después llegaremos, nuevos marcos de entendimiento y relación.
Euskal Herria se puede y se debe construir también desde la izquierda; Ezker Batua-Berdeak y Aralar creemos en esta coalición porque creemos que en este país hay un espacio definido para quienes reivindicamos una alternativa ilusionante, frente al inmovilismo que ha caracterizado y caracteriza todavía a la política vasca. Esta vez, dos y dos sí serán cinco, porque la colaboración suma y la ciudadanía vasca anhela superar tanta división y tanta confrontación. Mientras otras formaciones políticas rompen alianzas tradicionales, cuando otras se enfrentan a diario por la política antiterrorista, Ezker Batua-Berdeak y Aralar demostramos con hechos que cuando dos formaciones de identidades políticas diferentes quieren entenderse pueden hacerlo. Éste es, sin duda alguna, nuestro mensaje a la ciudadanía vasca y nuestra propia razón de ser. Queremos ser la izquierda decisiva y transformadora. Las urnas tendrán, como siempre, la última palabra, pero el camino iniciado ya es en sí mismo un éxito.