Miércoles, 7 de febrero de 2007
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Bilbobus recupera un millón de viajeros al ser más puntual
El servicio supera sus cifras de 1997, cuando el metro llegó hasta Santutxu Los carriles exclusivos y la mejora del acceso a los autobuses evitan retrasos
Bilbobus recupera  un millón de viajeros al ser más puntual
AL ALZA. El Ayuntamiento incorporará este año nueve unidades a la flota. / FOTOS DE BORJA AGUDO
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EN CIFRAS
Pasajeros

1995: 32.495.855 viajeros. A finales de ese año se abre el metro.

1996: 29.593.660 (-8,9%).

1997: 26.840.889 (-9,3%).

1998: 23.934.578 (-10,8%).

1999: 22.622.032 (-5,4%).

2000: 22.729.418 (+0,4%).

2001: 23.277.490 (+2,4%).

2002: 23.146.360 (-0,5%).

2003: 24.092.925 (+4%).

2004: 25.517.892 (+5,9%).

2005: 26.086.405 (+2,2%).

2006: 27.264.583 (+4,5%).

Inversiones

2004: 5.940.411 euros.

2005: 2.788.156 euros.

2006: 2.644.048 euros.

2007: 3.275.195 euros.

Coste del servicio

2004: 24.042.772.

2005: 27.965.699.

2006: 29.504.725.

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El Bilbobus ha seguido enganchando viajeros el año pasado hasta acercarse a cifras históricas, recuperando parada a parada el pasaje 'robado' por el metro, que entró en marcha en 1995. Por cuarto ejercicio consecutivo, los autobuses públicos de Bilbao han circulado al alza al mover a 27,2 millones de clientes en 2006, un 4,5% más que en el anterior balance -en concreto, 1.178.178 usuarios más-.

Son números que establecen un hito en la particular 'reconquista' de este servicio urbano, dependiente del Ayuntamiento y gestionado por TCSA. Ya son mejores que los resultados de 1997, cuando la línea del ferrocarril metropolitano se adentró en sus últimos dominios, Santutxu, populoso barrio hasta entonces sólo servido por el bus.

Hay muchas razones «objetivas» para explicar el crecimiento, pero existe una «subjetiva» que ayuda a comprenderlo. Gracias a las mejoras técnicas y operativas, los usuarios han recuperado la confianza en el Bilbobus al considerarlo un servicio «más fiable». «Que llega cuando tiene que llegar», destacó de forma gráfica la concejala de Circulación y Transportes, Ibone Bengoetxea. Por fin, se puede decir que es puntual.

El aumento de viajeros se produce en una coyuntura que podría presagiar todo lo contrario, ya que el resto de la oferta de transporte público de Bilbao también ha mejorado en cantidad y calidad: el tranvía se consolida como un medio eficaz, el metro crece cada vez más y Renfe ha abierto una estación en La Peña, el punto de partida y llegada de las líneas del Bilbobus que eran más utilizadas. Además, la población de la ciudad se ha mantenido estable en los últimos diez años, lo que limita la aparición de nuevos clientes potenciales.

Competidores

En este contexto aparentemente hostil por la concentración de competidores volcados en el mismo público, el autobús de Bilbao comienza a dejar de ser «el hermano pobre del transporte público». Pero para que este mensaje de «fiabilidad» cale en los usuarios, han sido necesarios años de sucesivas inversiones en tecnología, información y planificación. Desde 2004 se han dedicado 11,3 millones para que el Bilbobus pueda tratar de tú a tú a sus rivales.

En este repunte han jugado un papel determinante las terminales de información al público, esos paneles que indican en las paradas en tiempo real cuánto tardará en llegar el autobús. Funcionan gracias a un localizador colocado en el vehículo, que manda su posición a un puesto central. Como cada recorrido tiene marcada una longitud, se calcula el momento de llegada en función del punto por el que circule el transporte. No se registran las incidencias con las que se tope por el camino, por ejemplo, una caravana. Por ese motivo, a veces la espera se puede prolongar o, de repente, adelantar. En ambos casos, estas anomalías no son comunes.

Si lo fueran, los usuarios no confiarían tanto como parece que lo hacen en el autobús municipal. Casi en coincidencia con la instalación de estos paneles -2003-, se produce la ascensión imparable del Bilbobus. En la actualidad hay 75 terminales, repartidas por sus 500 paradas. Parecen pocas, pero están en los sitios donde se atiende al 65% del pasaje. De aquí a 2008 está previsto instalar 22 nuevos equipos.

Con el móvil

Para mejorar la información, el viajero puede usar su móvil o el ordenador para contactar con la página www.bilbus.info y saber así a qué hora pasa el autobús por su parada. El año pasado se hicieron 15.000 consultas. «Se acabaron las excusas para llegar tarde al autobús», señaló ayer la delegada de Circulación.

Para que no se retrase el Bilbobus, el servicio ha tenido que ganar eficacia por distintos caminos: con la apertura de nuevos carriles exclusivos para el transporte público, la creación de plataformas en los autobuses para mejorar la subida y bajada de la gente, e incorporación de nuevas unidades en la líneas con peores frecuencias. Todo esto hace «más ágil» su funcionamiento, facilita que la línea pase sin retrasos y engancha a más pasajeros.

La flota está compuesta en la actualidad por 143 autobuses, tras la compra el año pasado de 26 unidades. De ellos, 109 ya tienen suelo bajo y rampa para facilitar el acceso, sobre todo a mayores, discapacitados y personas con carritos de niño. Todos los nuevos, y este año vienen 9, salen así de fábrica.

El servicio gana en rapidez y en imagen, y, «sin un aspecto cochambroso», dan más ganas de coger el bus. Para llevar esto a la práctica el Ayuntamiento invertirá hasta diciembre 3,2 millones, 630.000 euros más que en 2006.

 
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