Todo por el Tour. Así reza el tópico: la carrera que da y quita. La que impulsó el proyecto del equipo Euskadi. Desde 1994 la escuadra de Madariaga ha vivido para la Grande Boucle. Y más desde que en 2001 debutó allí. Dos años después, Zubeldia y Mayo, quinto y sexto en la general, fijaron el récord de la formación naranja. Nunca han estado tan alto. En esa misma edición, Samuel Sánchez se retiró vacío. Fuera de control. Tumbado por una carrera que le pilló a contrapié, agostado tras una primavera repleta de esfuerzos. Aprendió. El Tour, para los demás. Para Samuel, el resto del calendario. En 2005 ganó una etapa en la Vuelta a España y acabó decimoprimero en la general. El año pasado explotó: victorias de etapa en la Vuelta al País Vasco, otra etapa en la Vuelta a España, triunfo en el G. P. de Zúrich y cuarto en un Mundial que quizá pudo ganar. «Ésa es mi carrera, el Mundial», dice. El Tour, para lo demás.
Así es el atípico líder del Euskaltel-Euskadi. «Mi temporada se divide en dos. Tengo que estar en forma para abril, para la Vuelta al País Vasco y las clásicas. Luego paro. De verdad. Hay que coger unos kilos para preparar la Vuelta a España y el Mundial». Mientras come, los otros adelgazan en el Tour. A Samuel no le gustan las hipotecas. «Si lo fías todo al Tour y no te sale, pierdes el año». A diez días de cumplir 29 años, Samuel Sánchez se siente en el punto clave de su carrera. Ni un gramo de gasto extra. Ya es un francotirador: cuenta bien las balas.
La entrada hace un año de Galdeano en el equipo tuvo siempre un defensor: Samuel Sánchez. En cada declaración ha defendido al secretario técnico. Sus métodos de trabajo son compatibles. Samuel es «meticuloso». Se entrena con potenciómetro, con pulsómetro. Con la tecnología del nuevo siglo. Calibrando los músculos. Es su sistema: descansar y machacarse. En invierno ni corre a pie ni sube pesas. El segundo clasificado en el Pro Tour'06 -tras Valverde- está hecho para la bici.
El Euskaltel-Euskadi le espera. En buena medida, la transición hacia el equipo que quieren Madariaga y Galdeano depende del ciclista de Oviedo. Sus triunfos construirán el puente. Se traducirán en tranquilidad para la progresión de los novatos. La Vuelta al País Vasco le aguarda. «Es el primer objetivo». En 2006 fue líder y rozó la victoria. Luego prolongará sus piernas hasta la Lieja-Bastogne-Lieja -ya ha sido cuarto- y el Amstel Gold Race. «Ese tipo de recorrido, con cuestas cortas, me va bien». Con subidas y, sobre todo, descensos. Y con agua, el elemento que amedrenta a los demás. Samuel es un ciclista de lluvia. De primavera y del final del verano. Es su paradoja: encabeza un equipo nacido para julio, el mes que él dedica a ver ciclismo por televisión.