Sus libros no son como los del resto de niños. Tampoco lo son sus utensilios de clase, ni el material que emplean en sus actividades extraescolares. Pero son sólo diferencias en la forma que se suplen en el fondo. «Van al colegio como los demás y llevan una vida como la del resto de niños, pero adaptándose a sus limitaciones visuales. Apostamos por integrarlos en su entorno porque no tienen por qué sentirse diferentes. La experiencia es positiva porque los otros niños también se interesan por ellos. Están acostumbrados a convivir desde los tres años y lo toman como algo natural. Despierta su curiosidad ver que los libros son más grandes, o que no utilizan bolígrafos, pero nada más», explican desde el departamento de Servicios Sociales de la Delegación de ONCE en La Rioja.
En la actualidad hay cuarenta y tres afiliados repartidos por los distintos colegios riojanos. A través de un convenio, la Consejería de Educación cede una maestra que se traslada a los centros en los que hace falta -desde infantil hasta Bachillerato-, y la ONCE aporta otros dos docentes -desde atención temprana hasta la etapa de la Universidad-.
Esta institución tiene un organizado y completo entramado que da todas las facilidades posibles tanto a los alumnos, como a sus familiares. «Pedimos con bastantes meses de antelación el material que cada niño necesitará el curso siguiente, sobre todo los libros (en braille). La mayoría están en los fondos de la ONCE, pero si no están siempre tenemos margen para preparalos a tiempo», añaden.
Experiencia mixta
El director general de Educación asegura que hay un debate pedagógico abierto sobre la conveniencia de que los alumnos con necesidades educativas especiales acudan a centros ordinarios. «Está claro que cuando la minusvalía es más extrema, asisten a centros especiales, pero hay una amplia franja en la que no tiene por qué ser así. La corriente es que estén con el resto de chavales, pero esa tendencia se está revisando porque a veces no ayuda.Hay casos como los niños autistas en los que los propios padres piden que se agrupen en aulas especiales por encima de lo que recomiendan los pedagogos», explica Gómez Trinidad.
Este año han puesto en marcha una nueva experiencia. Un programa 'mixto' en el que participan cinco escolares. Por las mañanas acuden al colegio con los demás, y por la tarde a un aula específica para ellos.