-Un partido como el suyo, que siempre ha abanderado la repulsa ciudadana al terrorismo, ¿se puede permitir tardar más de un mes en salir a la calle contra ETA?
-Efectivamente, podíamos haber convocado una manifestación antes. Al final se hará el 3 de febrero. Lo que está fuera de discusión es el compromiso del PP en la lucha contra el terrorismo.
-¿Hace autocrítica entonces de cómo han gestionado el asunto de las manifestaciones?
-No puedo ir a una manifestación donde no tengo claro qué política antiterrorista se defiende. Tuve la sensación de que en la marcha del pasado fin de semana se defendía la de Zapatero, y ahí no me encuentro a gusto.
-Dio la impresión de que buscaban excusas para no ir.
-No nos engañemos. Cuando uno va a un sitio es porque cree en la causa que allí se defiende, y allí no se defendía aquello en lo que nosotros creemos: la defensa de la libertad, la no negociación con los terroristas y la derrota de ETA.
-¿La sociedad entiende la ausencia del PP en esa manifestación?
-Habrá gente que sí y gente que no, por eso aprovecho para explicarlo aquí. Iré a la manifestación que convoca el Foro Ermua porque apuesta por la derrota de ETA y no por el diálogo.
-¿No es lamentable que en un país que repudia unánimemente a ETA no pueda haber una expresión unitaria de esa repulsa?
-Sí, sinceramente es triste. Pero cuando se siembra la confusión en un asunto tan grave pueden ocurrir estas cosas.
-En Euskadi, todos los partidos excepto el PP apuestan, con matices, por un final dialogado de ETA. ¿No conduce eso a los populares vascos a un aislamiento absoluto?
-No. El PP vasco es la referencia de mucha gente y la garantía de una sociedad plural. Defienden unas posiciones muy concretas y enormemente morales. Si alguien está cargado de razón son ellos.
-Pero existe la posibilidad, por ejemplo, de que pierdan en las próximas elecciones sus bastiones de poder, las instituciones alavesas.
-Ya veremos; los resultados electorales pueden provocar cambios en Euskadi, en el resto de España y en la China. Insisto en que somos una referencia moral.
-¿No habrá que virar el rumbo y acercarse a la mayoría?
-En absoluto. En asuntos como estos es mejor irse de la política que renunciar a las convicciones.