Martes, 16 de enero de 2007
Registro Hemeroteca

en

DEPORTES

CICLISMO
La nueva piel del Euskaltel-Euskadi
El equipo vasco estrena tono naranja, presenta a sus fichajes y se prepara en la localidad alicantina de Alfaz del Pi al dictado de Igor González de Galdeano
La nueva piel del Euskaltel-Euskadi
PREPARADOS. Los corredores del equipo vasco, antes de iniciar el entrenamiento de ayer. / FOTOS: EUSKALTEL
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Con el cambio climático ya no se sabe dónde está el sol. El Euskaltel-Euskadi pasa la semana en la mediterránea Alfaz del Pi, un balcón sobre Benidorm. Con nubes y fresco. De hecho, ayer lo que más brilló fue el nuevo traje naranja del equipo, más matizado, menos contundente. Día de estreno. Estela naranja en la costa blanca. El nuevo Euskaltel-Euskadi, el que diseñan Galdeano, Madariaga, Gerrikagoitia, Odriozola y Carbaieda. El que ya no tendrá a Iban Mayo, su corredor más certero. En 2007, al conjunto vasco le toca metamorfosis. Cambio de piel. Otro naranja. Y ya en enero se notan los efectos del nuevo tono: «Buscaremos el mejor rendimiento de cada corredor. El seguimiento será intensivo», insiste Igor González de Galdeano. 'Alfaz' significa 'tierra fértil'. De cosecha. «Lo único que no depende de nosotros es el número de victorias; el resto, lo vamos a poner todo», refuerza el técnico alavés. La Vuelta al País Vasco y el Tour, los dos hitos del año, comienzan en Alfaz del Pi.

Es ésta una buena tierra para el camuflaje. Antiguo hogar de romanos, árabes y corsarios norteafricanos. Lugar mutante. Ahora es casi una isla vikinga: en Alfaz está la segunda mayor comunidad, tras Londres, de ciudadanos noruegos. La mitad de la población no deletrea el español. Se nota en las cartas de los restaurantes, en las salchichas para el desayuno, en la ristra de periódicos extranjeros... Todo cambia: el clima, el vecindario y también el Euskaltel. Galdeano es enemigo de la improvisación. Su escuela es la de Javier Mínguez (BH, Vitalicio) y Manolo Saiz (Once, Liberty). Se ha rodeado de los suyos, incluido Gabino Ereñozaga, el viejo masajista. También ha recuperado a dos médicos con los que coincidió: Guillermo Cuesta (Vitalicio) y Sergio Quílez (Liberty). Ellos y Eduardo González Salvador se repartirán el seguimiento de la plantilla: quieren saber los datos físicos de cada corredor en cada momento. El ciclismo no está hoy para más sustos. «En el tema médico y de preparación es en el que más ha aumentado la inversión. Ahora lo tenemos todo centralizado en Derio». Es la tasa del ciclismo si quiere sacar la cabeza del pozo: «Control máximo de los deportistas». Las bicicletas llevan demasiados años inclinadas hacia el escándalo.

En su segundo año, Galdeano muestra su jerarquía. Aplica lo que conoce: «Javier Mínguez (Vitalicio) tenía una distribución perfecta del trabajo. Manolo Saiz (Once) era muy meticuloso y todo lo planificaba. Luego, en carrera, Mínguez era tácticamente perfecto. Y Manolo, ambicioso, no quería depender de nadie». Ahora le toca a él. «Tenemos una plantilla joven. Es una apuesta ilusionante, aunque una apuesta, con lo de riesgo que ello conlleva». Esto es, su plan necesita tiempo, pero también resultados. El bálsamo para el deporte.

Tres grupos

El secretario técnico ha barajado a sus corredores en tres montones: Unai Etxebarria, Bru, Azanza, Aitor Hernández y Aranaga forman parte del primer grupo, el que arrancará la temporada. El segundo, el que mira a la Vuelta al País Vasco, es cosa de Samuel Sánchez y Mikel Astarloza, un fichaje del que Galdeano espera «mucho». Tanto que el guipuzcoano integrará también la tercera oleada, la del Tour, junto a Zubeldia, Landaluze, Verdugo, Isasi y cuatro debutantes en la Grande Boucle: Galdós, Txurruka, Azanza e Igor Antón, la baza del equipo para el futuro.

Son los nombres para la transición. «Sí, pero hay que ganar carreras. Espero que lo haga Galdós, que por fin Koldo Fernández de Larrea lo consiga. Que Astarloza, que está en la mejor edad, nos dé resultados. Confío mucho en la progresión de Txurruka, de Aitor Hernández, de Azanza...». Tiene 29 nombres para un año que el ciclismo afronta cuesta arriba. Le faltarán Mayo, Camaño, López y Laiseka, recién jubilado. «Echaré más de menos a Laiseka que a Mayo. Roberto estuvo siempre en los momentos importantes del equipo». Es su palabra clave: equipo. Naranja. Con otro tono. Sin olvidar las trece temporadas que aún resuenan, pero con la misión de afinar las 29 cuerdas de la nueva guitarra. El primer sonido de año se escuchó ayer en Alfaz, en la 'tierra fértil' de los noruegos.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS