Domingo, 17 de diciembre de 2006
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CULTURA

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Xabier Paya, el aspirante más joven, gana el trofeo de bertsolaris vizcaínos
Etxahun Lekue ocupó la segunda plaza en una final competida y emocionante seguida por 2.500 espectadores El txapeldun dedicó un verso en castellano a su madre
Xabier Paya, el aspirante más joven, gana el trofeo de bertsolaris vizcaínos
EUFORIA. Xabier Paya corretea por el escenario tras hacerse público su triunfo. /JORDI ALEMANY
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UN LARGO CAMINO
La clasificación final, de acuerdo con las puntuaciones emitidas por el jurado, fue la siguiente: Xabier Paya, Etxahun Lekue, Iratxe Ibarra, Arkaitz Estiballes, Onintza Enbeita, Fredi Paya, Ibon Ajuriagogeaskoa e Igor Muniategi.

La final de ayer cierra el proceso iniciado en la primavera pasada para elegir al mejor bertsolari vizcaíno, una competición que se celebra cada dos años. El campeonato vasco, dominado desde hace década y media por el guipuzcoano Andoni Egaña, tiene lugar cada cuatro.

En las pruebas calificatorias han participado 36 bertsolaris de toda la provincia que han actuado en cinco eliminatorias y tres semifinales para culminar la selección de los ocho improvisadores que ayer llegaron a Bilbao.

Las 2.500 personas presentes en el Palacio Euskalduna suponen la mitad de todas las que han asistido a las fases previas, en las que los bertsolaris han cantado ante un máximo de 800 personas.

La juventud del público fue otra de las notas destacadas de la jornada y coincidió con la extrema juventud de los ocho candidatos, de edades comprendidas entre los 23 y los 32 años.

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La juventud es un grado. Lo avisó de víspera: «Los hermanos Paya tenemos más probabilidades que los demás de conseguir la txapela». Xabier Paya, getxotarra de 23 años, se salió con la suya y logró coronarse como el mejor bertsolari vizcaíno en un abarrotado y entusiasta auditorio del Palacio Euskalduna donde, si bien todos los participantes fueron ruidosamente jaleados, nada como la claque de los dos hermanos para insuflar el ánimo suficiente para ligar las palabras, los versos y el corazón suficiente como para merecer el reconocimiento del jurado y el público. Etxahun Lekue, de 26 años y vecino de Larrabetzu, alcanzó la segunda plaza tras una disputada semifinal.

Como se preveía, el campeonato vizcaíno fue una fiesta en la que, salvo la honrilla personal de los aspirantes -ese confuso sentimiento que se guarda y procura no exteriorizarse-, todo el mundo pareció darse por satisfecho de la marcha del concurso. La juventud de los participantes era, sin duda, lo más destacado del encuentro de improvisadores, y había ciertos recelos para averiguar si la presión derrotaría a alguno de los participantes, más acostumbrados a actuar ante cientos de espectadores que a lidiar con una platea con 3.200 aficionados.

En líneas generales, sin embargo, no se produjeron los temidos y no deseados atascos ni hubo balbuceos; nadie recurrió a los atajos para terminar de mala manera una estrofa complicada. La enorme bombilla que reinaba en el escenario, como un símbolo de las mentes ágiles de los bertsolaris, iluminó a los ocho aspirantes. El lema elegido para la prueba 'Bapatean Bizkaia' (De repente, Vizcaya) resumió el espíritu de los participantes, que tuvieron que lidiar con temas variopintos de los que salieron con elegancia y autoridad.

Emigración, malos tratos, la relación de una empleada de hotel con un ejecutivo o una conversación entre Pinochet y Franco fueron algunos de los asuntos a los que se tuvieron que enfrentar los bertsolaris en directo, de acuerdo a una métrica establecida previamente. Xabier Paya dio sus primeros pasos hacia la victoria en esta primera fase, en la que recurrió al humor para cambiar el discurso de su oponente y llevarlo a lugares más entretenidos y, quizá, más incómodos para el rival.

«Nada mejor en el Inem»

Su 'pugna' verbal con Ibón Ajuriagogeaskoa, en la que ambos representaban el papel de enterradores, proporcionó los momentos más alegres de la larga velada en el Palacio Euskalduna, que comenzó a las 17.30 y finalizó pasadas las 21 horas. «En el Inem no había nada mejor y, si vienes a verme al trabajo, procura no venir metido en la caja», aseguró el nuevo txapeldun ante las risas del público y la complicidad de su adversario.

En esta fase, las apuestas para el duelo final se decantaban por Arkaitz Estiballes, el propio Xabier Paya e Iratxe Ibarra, los tres primeros en el proceso de clasificación, a causa de la soltura, la agilidad mental y el ingenio que mostraron durante sus intervenciones. El público y el jurado, sin embargo, dieron por buena la labor callada e intensa de Etxahun Lekue, extraordinario en su papel de abuela tres veces divorciada metida a imprudente consejera matrimonial.

La finalísima mejoró el nivel de ambos berstolaris, aunque Paya emitió un sonoro chasquido de la lengua que llegó nítido hasta los asientos más distantes cuando se vio obligado a forzar una palabra para 'cuadrarla' dentro del verso. Cosas de la juventud, la presión y los nervios, que consiguió superar protagonizando junto a Lekue una divertida conversación de dos mujeres ante la tumba del marido de una de ellas. Ante la pregunta de Lekue de qué hacía allí, Paya apeló a su sorna para comentar que era un error, que pensaba que la lápida era de otro.

En la prueba de la 'cárcel' -el mismo tema para los finalistas, por lo que uno de ellos abandona el escenario-, se puso a ambos ante la tesitura de retirar una fotografía que siempre les acompañó en el dormitorio. Lekue optó por la imagen de una joven para terminar convenciéndose de que la vida le dará otras oportunidades; Paya, sin embargo, recurrió a un anciano que llora la muerte de su esposa.

Su emoción caló en el público y el jurado, y el joven getxotarra no pudo evitar una carrera por el escenario cuando se hizo público su triunfo. Una vez coronado con la txapela, volvió a emocionar al público al cantar sus versos en castellano, un homenaje a su madre, presente en la sala, por permitir que él y su hermano Fredi pudieran aprender un idioma que ella nunca supo.

 
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