Miércoles, 13 de diciembre de 2006
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SOCIEDAD

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«Si no fuera por mi mujer, no podría dedicarme a esto»
«Somos funambulistas laborales, siempre en la cuerda floja y sin red», dice Néstor Vegas, investigador postdoctorado en la UPV
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Son los que consiguen que la ciencia avance, pero a casi nadie parecen importarle. Pocos entienden su trabajo, «hasta los amigos te vacilan con que no haces nada, y todo porque no producimos tornillos», cuenta Néstor Vegas, uno más entre los investigadores postdoctorales que trabajan en el campus de Leioa. «La sociedad no nos valora y los políticos no hacen nada por nosotros», lamenta.

El futuro está crudo. «Somos funambulistas laborales, siempre en la cuerda floja y sin red», describe su situación, en la que tiene que hacer malabares para llegar a fin de mes. Después de doctorarse (lo que supone por los menos cuatro cursos) y pasar dos años en un centro de alto rendimiento en el extranjero, regresó a casa con su mujer y sus dos hijos pequeños «para ser un profesional de la geología, que es por lo que me pagan».

Sin embargo, el anhelado cambio de becario a investigador contratado no ha sido como esperaba. «El mes pasado no cobramos y luego nos pagaron en concepto de 'ayuda compensatoria', lo que te viene a decir que somos unos menesterosos y que molestamos».

Su nómina asciende a 1.100 euros -«bueno, este mes 900, porque nos han quitado la primera semana», dice-, una retribución tan esperpéntica que algunos compañeros no han sido finalmente admitidos en los centros suizos por este motivo: «Y es que con este dinero no se puede sobrevivir en Suiza».

Una tumba profesional

Unas estrecheces por las que muchos han tenido que dejarlo. «Mi mujer trabaja y por eso me puedo dedicar a esto». Pero no viene por ahí su preocupación, ni tan siquiera porque «sólo nos pagan y cotizamos por cinco horas cuando trabajamos ocho». El problemas es que tienen contratos temporales, «al ridículo tiempo del 68,81% del completo», por lo que en sus currículos sólo computa ese porcentaje de su experiencia real. «Es nuestra tumba como investigadores, porque acumular horas en laboratorio es la única forma de estabilizarse», sentencia.

No obstante, la convocatoria por la que se les contrató «es a tiempo completo y en exclusividad». Por ello, no pueden ir a otro sitio a completar sus salarios, que hasta noviembre tampoco recibían tal calificativo en el banco. «La caja no considera que una beca sea un salario, imagínate lo que es pedir una hipoteca -ironiza Vegas-. ¿A dónde vas diciendo que tienes 33 años y eres becario? Al pedir un crédito piensan que eres un marciano. El mío, porque mi mujer aporta el 'trabajo serio' y los ingresos seguros», confiesa.

Si las cosas no cambian, él también lo dejará. «Hasta ahora los niños eran pequeños y podía viajar. Quizá si votáramos en bloque como los jubiliados los políticos harían algo más, pero estamos muy atomizados».

 
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