Los alumnos de Bachillerato Artístico del Instituto Ignacio Zuloaga de Eibar tuvieron ayer un maestro de lujo. El escultor Néstor Basterretxea, uno de los artistas vascos más universales, les ofreció ayer una clase magistral en la biblioteca del centro y les explicó su obra, les habló del proceso de creación y les animó a seguir el camino de la expresión artística. Estos jóvenes estudiantes, con edades comprendidas entre 16 y 18 años, no volverán a tener muchas más oportunidades para seguir una clase de arte y de creación artística en directo con el propio autor. Es como si Picasso o Miguel Angel, por citar algunos ejemplos, se acercaran a contar a los jóvenes alumnos sus vivencias y experiencias.
Néstor Basterretxea había acudido a Eibar para presentar la litografía que ha donado a la Asociación de Parkinson del Bajo Deba con el objetivo de obtener fondos económicos para esta asociación. El artista bermeano, aunque afincado en Hondarribia, se enteró de que se imparte en Eibar el Bachillerato Artístico y se mostró interesado en conocer las instalaciones y a los propios alumnos. Se acercó a los estudiantes con una buena dosis de humor -característico en él- y con espíritu de maestro, dispuesto a mostrar a sus discípulos el camino de la creación artística.
El escultor proyectó medio centenar de diapositivas de sus creaciones en diferentes materiales y técnicas. Desde obras 'faraónicas' --como la escultura de la presa de Arriarán- a trabajos de pequeña dimensión. Algunas de las obras presentadas por Basterretxea ayer a los alumnos del 'insti' no han pasado de la fase de maqueta. «Sale uno de cada seis proyectos que tengo».
Los jóvenes alumnos y alumnas siguieron atentamente las explicaciones que fue desgranando durante más de una hora de clase magistral. Les habló de sus éxitos, pero también de sus fracasos, y de la importancia de que cada uno encuentre su camino propio de expresión. Llegó el turno de las preguntas y los estudiantes lanzaron varias cuestiones al escultor sentado tras su mesa de profesor. «¿Por qué ha trabajado fundamentalmente en escultura?», fue una de las cuestiones planteadas. «Hay preguntas que no tienen respuesta, pero tengo que decir que yo no elegí la escultura, sino que ella me eligió a mí», aseguró el artista.
Pero el intercambio fue de doble dirección. El propio Basterretxea se lanzó a preguntar los jóvenes estudiantes de Bachillerato Artístico sobre sus futuras intenciones. «Estáis estudiando y tenéis muchas salidas profesionales por delante, pero ¿alguno de vosotros se va a dedicar a la creación?» Momento de silencio en la biblioteca con cerca de ochenta jóvenes que quizá no se habían planteado nunca esta posibilidad. «Sí, igual empezar poco a poco, con algunas pequeñas obras», respondió una alumna. El artista animó a los jóvenes a «asumir el riesgo» y a «buscar siempre los caminos allí donde está la verdadera creación».