Los jóvenes investigadores son los últimos en sumarse al conflictivo clima laboral que atraviesan sectores clave en el País Vasco. Los becarios se manifestarán ante la sede del Ejecutivo autonómico en Vitoria para trasladar a la sociedad los perjuicios que sufren por el retraso en la implantación del Estatuto del Personal Investigador en Formación. El principal, una considerable demora en el pago de sus modestos salarios. No se entiende que el pregonado apoyo oficial a la investigación descuide la atención a su base humana, 2.000 científicos sólo en Euskadi.