Lunes, 11 de diciembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

MUNDO

MUNDO
Recuerdos del horror
Chile recogió en dos informes el testimonio de las víctimas que sufrieron las atrocidades del régimen de Pinochet
Recuerdos del horror
Integrantes de grupos de derechos humanos festejan una decisión del Supremo que rechazaba un recurso de amparo de Pinochet. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El régimen de Augusto César Pinochet ha dejado para la historia algunas de las escenas más crueles que se recuerdan. A falta de uno, Chile tiene dos documentos oficiales sobre las numerosas atrocidades cometidas en los 17 años que duró la dictadura: el Informe Rettig, encargado por el primer presidente de la democracia, Patricio Aylwin, y la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, impulsada por Ricardo Lagos, secuestrado por el régimen del ex dictador.

Las víctimas mortales atribuidas a la dictadura de Augusto Pinochet superan las 2.000, entre muertos y desaparecidos, mientras que el número de personas que lograron sobrevivir a los cientos de campos de concentración auspiciados por el ex dictador superan las 30.000 y los testimonios recogidos en los informes son tan escalofriantes como el propio régimen.

«Embarazada de cinco meses fui detenida y hecha prisionera (...) Colocada en el suelo con las pierna abiertas, ratones y arañas fueron instalados y dispuestos en la vagina y ano. Sentía que era mordida. Despertaba en mi propia sangre. Se obligó a dos médicos prisioneros a mantener relaciones sexuales conmigo». Esto no fue todo. En octubre de 1973, la mujer volvió a padecer nuevos sufrimientos: «simulacro de fusilamiento», «golpes de electricidad», «uñas de las manos y pies arrancadas», «ingestión de medicinas» e «inyección en la vena con pentotal».

Hija de la vergüenza

Los relatos son como una interminable cadena de horrores, a cada cual más repugnante y sancionable. «Me obligaban a ingerir excrementos, orina y vómitos de humanos o animales, además de líquidos pestilentes por vía oral o nasal, arrojarle excrementos o inmundicias, hacerles correr con la vista vendada en rutas con obstáculos, para que tropiecen y caigan al suelo».

Uno de los rasgos característicos del régimen de Pinochet era utilizar animales en las torturas. «Me amarraron a una camilla donde unos perros amaestrados me violaron» (...) «me hicieron presenciar violaciones con perros», relatan tres jóvenes en los informes encargados por Patricio Aylwin y Ricardo Lagos, en los que también se pueden leer el sentido testimonio de un hijo de las jóvenes violadas por los militares durante la dictadura.

«Represento la prueba gráfica, represento el dolor más grande, lo más fuerte que ha vivido mi mamá en su vida. Esto ha marcado mi vida -prosigue el joven- y es para siempre. No puedo nacer en otra familia, ni cambiar mis antecedentes. Tuve que lidiar con la rabia, con la frustración de mi mamá. Pero yo, también tuve rabia. Me costaba contárselo a mi mejor amiga. He tenido que cargar con una mochila eterna (...) Mi mamá fue la hija de la vergüenza, sus padres nunca la perdonaron por haber sido detenida. Yo soy esto que me pasó, pido que me apoyen, que me entiendan. Siento que nosotros, los hijos nacidos igual que yo, fuimos tan prisioneros y torturados como los que estuvieron presos... Eres víctima y no lo ven. Porque no estás en ninguna parte clasificado. ¿Cuántas madres ven en sus hijos los gestos de sus violadores y los rechazan?».

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS