La Diputación remitió ayer al Gobierno vasco y al Ministerio de Agricultura el mapa del 'cáncer del pino' en el territorio histórico. Una enfermedad forestal que afecta a toda la cornisa cantábrica y que obliga a imponer estrictos controles sobre las plantaciones y la venta de madera. Los muestreos realizados por el Departamento de Agricultura, confirmados en el laboratorio, han detectado la presencia del hongo 'fusarium circinatum' en 124 hectáreas de bosque concentradas en dos municipios, Iurreta y Muxika.
El impacto de la enfermedad, sin embargo, va más allá. Alrededor de los focos se establecen zonas demarcadas y de seguridad sometidas a importantes restricciones. En este entorno, por ejemplo, no se podrá volver a plantar pino radiata durante un periodo de dos años, aunque sí otras especies. Las áreas afectadas en Vizcaya abarcan más de 4.000 hectáreas, pero no todas son de arbolado.
Parques de madera
Iurreta es la localidad más afectada, con 76 hectáreas, y en Muxika se han localizado 48. Las medidas que se van a adoptar abarcan desde la eliminación de los ejemplares enfermos hasta la tala total de la parcela, en función de la incidencia del hongo. Cada 15 días se realizarán tratamientos fungicidas. La madera recibirá tratamiento en secaderos artificiales y antes de comercializarse deberá obtener un pasaporte fitosanitario.
La Diputación ya ha iniciado la tala en algunas zonas y ha previsto un programa de ayudas para los propietarios afectados. La partida extraordinaria para paliar los daños del sector forestal asciende a 3,5 millones de euros, que se abonarán entre 2007 y 2008. El Departamento de Agricultura tiene previsto cubrir al 100% los gastos originados por la destrucción de árboles enfermos y la desinfección de viveros, empresas de primera transformación y parques de madera; también subvencionará la recuperación de las plantaciones afectadas por otra enfermedad forestal, la diplodia.
Ambas plagas han visto favorecida su propagación por los daños que el viento y el granizo causan en los pinares, así como por la acción de los insectos perforadores. En el caso del 'fusarium', la Diputación considera que los parques de madera actúan como «focos de dispersión», por lo que promoverá instalaciones comarcales con mayores medidas de control. Los técnicos también han hecho una inspección de los 18 viveros que trabajan con pino radiata y en ninguno de ellos han detectado la presencia del hongo.