Lunes, 27 de noviembre de 2006
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ATHLETIC
Sarriugarte cierra su ciclo
La cuarta derrota de la Liga en San Mamés deja al equipo en descenso y moviliza a la junta de Urquijo, que hoy abordará la destitución del técnico Directivos se inclinan porque Mané sea el nuevo entrenador rojiblanco
Sarriugarte cierra su ciclo
INCRÉDULO. Aduriz pone cara de circunstancias mientras a su espalda los jugadores sevillistas celebran uno de sus goles. / FOTOS: IGNACIO PÉREZ, BORJA AGUDO Y JORDI ALEMANY.
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El coraje

El Athletic no tuvo nada de juego, pero al menos mostró pundonor para hacer frente a su debilidad a base de una entrega sin ningún límite.



La inferioridad

No es que el Sevilla le ganara 1-3, es que pudo lograr una diferencia mucho mayor si se hubiera puesto a ello. Con 0-2 en ocho minutos, los andaluces se confiaron.

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Ana Urquijo, presidenta del Athletic, eludió anoche predecir oficialmente las consecuencias de la cuarta derrota rojiblanca en Liga en San Mamés, que le devuelve a la zona de descenso. De todas formas, fuentes fidedignas del equipo de gobierno bilbaíno anunciaron para las próximas horas una inminente reacción, que pasará casi con seguridad por el cese de Félix Sarriugarte. La propia presidenta mostró un apoyo en grado mínimo al entrenador cuando indicó tras el partido que no descartaba nada. Todo apunta a que la junta se reunirá hoy con la situación de Sarriugarte como único punto del orden del día. La impresión general entre los directivos es que la derrota es su sentencia final. Los dirigentes consultados muestran sus preferencias por José Manuel Esnal 'Mané' como relevo inmediato en el banquillo. «Si se pierde, es casi seguro que habrá cese», advirtió un miembro de la junta antes del partido. «¿Sustituto? El que más gusta es Mané», añadió. El propio entrenador dio su suerte por sellada cuando, en su intervención ante los periodistas, agradeció a modo de despedida el apoyo de la afición. «Supongo que se hablará de ello», dijo sobre su cese.

Demasiado rival el Sevilla para el Athletic, más limitado que nunca, encogido por la calidad del contrario y sobrepasado por la importancia del encuentro, que iba a decidir si regresaba a la zona de descenso y si su entrenador seguía en el cargo. El miedo de los rojiblancos a los andaluces fue tal que cedieron enseguida dos goles, como si les quisieran decir «estad tranquilos, que ganaréis para seguir la estela del Barcelona».

El Sevilla recibió con agrado los presentes. A los cuatro minutos Kanouté centro desde el costado derecho para que Luis Fabiano rematara de cabeza a placer. Al poco rato, dos errores de bulto dieron el 0-2 a los de Juande Ramos. Primero, Murillo mostró sus graves carencias en el juego aéreo al interceptar una pelota alta con la mano. Martí lanzo desde la banda y el balón superó por arriba a Lafuente, que defendía a cinco metros de su portería. El partido se convirtió en una tortura para los rojiblancos, que se sabían impotentes para meterse en él y temían además irse con un resultado de sonrojo. Por suerte para ellos, los andaluces optaron por jugar al ratón y al gato y no hicieron más sangre. Habían entendido que con ir andando les bastaba y a ello se dedicaron.

Sevilla sobrado

Por aquí se metió el Athletic en el partido. El Sevilla se vio tan sobrado que cometió un pecado de prepotencia que a punto estuvo de costarle el castigo de que los rojiblancos le empataran. Visto con imparcialidad, el choque era una lucha totalmente desigual. El andaluz se mostró como un equipo infinitamente superior al rojiblanco. Bien posicionado, parecía jugar de memoria. Justo lo contrario que hizo el Athletic, un grupo del que no hubo ni rastro en la primera parte. El caos era absoluto y afectaba a todas las líneas. La defensa, una vez más, estuvo blanda y sin recursos. En el centro del campo no había entrejuego. Javi Martínez, un buen conductor del balón, apareció llamativamente por detrás de Orbaiz y, desesperado, el equipo era incapaz de llevar balones arriba. El hecho de que Yeste jugara durante 25 minutos de la primera parte en el peor sitio posible para él, la banda derecha, resume perfectamente la situación de anarquía del Athletic.

Los rojiblancos decidieron que, por lo menos, el Sevilla debía sufrir en la segunda parte. Entre la indolencia andaluza y que los de Sarriugarte entendieron que la única forma de crear peligro era enviar balones frontales al área, los bilbaínos pusieron en aprietos a los andaluces.

El tanto de Aduriz dio aire. Juande Ramos reaccionó de inmediato al colocar sobre el campo a Javi Navarro, a quien había dado descanso para hacer titular a Ocio. La temperatura de San Mamés se elevó por unos momentos. La afición creía a su equipo capaz de sacar un punto a la heroica. Pero el Sevilla no estaba dispuesto a cometer dos veces el mismo error de indolencia. En los últimos diez minutos de partido la pelota fue sólo suya.

Derrotado como estaba, el Athletic no puso ninguna oposición. En un contragolpe de libro, Luis Fabiano sentenció el partido con el 1-3. Cuando el Sevilla se puso de nuevo serio, se acabó. Se llevó un triunfo cómodo, que no fue más rotundo porque no se lo tomó con entusiasmo. La breve era Sarriugarte en el banquillo del Athletic queda prácticamente concluida.

Sólo queda por ver la forma y el tiempo que emplea la junta en comunicar su decisión. Todo apunta a que hoy mismo se hará oficial su relevó por Mané.

 
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