OLMO El cambio técnico de los periódicos, pasando de la linotipia al ordenador, no ha eliminado de su mecanismo el eterno gazapo. Antes, los atribuíamos al famoso duende del taller y yo pensaba que al desaparecer el taller se jubilaría el duende pero no ha sido así. El duende sigue en activo aunque ya no es el duende del taller sino el duende del ordenador.
Un lector llamado Jesús L. me envía por telefax la fotocopia de un recorte periodístico perteneciente según parece a una publicación de Sevilla. El recorte lleva un título truculento porque se trata de un crimen y en su texto (subrayado para que no me despiste) me señala el siguiente y divertido gazapo. Copio: «El presunto asesinado, de 78 años, ha sido detenido». Después de leer esto se puede uno suponer que los agentes de la autoridad no tendrían ningún problema al efectuar la detención, porque los asesinados suelen ser dóciles y no dan problemas.
Muchas gracias amigo Jesús por el envío, que pasa a formar parte de mi modesta colección de gazapos. Digo modesta porque yo he visto la colección que tenía el que pudiéramos llamar gazapero mayor del reino, mi buen y recordado amigo, el polifacético que fue director de Radio Bilbao Eduardo Ruiz de Velasco, con el que compartí jornadas inolvidable en nuestro ilustre club Saguzar.
Pero no crea usted que semejante gazapo es una perla difícil de encontrar. Ni es la primera en su género ni será posiblemente la última. Y para que usted vea que no es única en su especialidad (me refiero a lo del difunto) le voy a copiar otra que conservo en mi colección y que fue publicada precisamente en este nuestro periódico (el que usted esta leyendo, amigo mío) el 11 de septiembre de 1970.
La noticia procedía de Italia y se refiere a una pelea que se suscitó entre los representantes de dos agencias funerarias que se disputaban el derecho a realizar los tramites del sepelio y cobrar la factura correspondiente. Lo que en su ciudad se llegó a conocer como 'la guerra de las funerarias'. El gazapo que describía la pelea terminaba diciendo que se realizó (copio) «precisamente en la cámara mortuoria y ante los ojos indignados del difunto».
Como ve usted amigo Jesús 'Nihil novum sub sole', es decir, que no hay nada nuevo bajo el sol.