La Audiencia de Barcelona ha condenado a 40 años de prisión al mosso d'esquadra Josep Lluís Rua por matar a puñaladas en mayo de 2004 a su esposa y a su suegra y simular que fueron víctimas de un atraco, después de que un jurado popular le declarara culpable de dos delitos de asesinato con alevosía. Atendiendo a la agravante de parentesco, el juez le condena a 40 años de prisión -20 por cada asesinato-, la pena máxima que se podía imponer al acusado, que ingresó en la cárcel de Quatre Camins el 27 de octubre, nada más conocerse el veredicto.
La sentencia del jurado popular se basa en los indicios que apuntan a que el robo fue simulado. Así, el juez considera probado que el vidrio de la puerta de entrada fue roto con un cenicero desde dentro de la vivienda, que no se echó en falta nada de valor, que sólo se registraron los cajones de una habitación y que varias joyas estaban esparcidas por la terraza como si hubieran sido lanzadas intencionadamente. Además, el reloj del acusado estaba bajo el cadáver de su esposa, lo que, en su opinión, demuestra que éste lo perdió al arrastrar o manipular el cadáver.
También argumenta el juez que la reacción del procesado cuando encontró los cadáveres no fue la propia de alguien que se topa con una escena «tan agresiva y violenta». La sentencia señala como indicio incriminatorio el testimonio de uno de los mossos d'esquadra que detuvieron a Rua, quien, después de su arresto, espetó: «Tenéis muchos indicios, pero ninguna prueba». Para el jurado, en los asesinatos existió la agravante de alevosía, pues tanto Silvia como María Engracia -que recibieron 13 y 17 puñaladas, respectivamente- fueron atacadas por sorpresa.