Miércoles, 1 de noviembre de 2006
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TELEVISIÓN

CRÍTICA DE TV
'CSI'
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No hay adjetivos suficientes para describir el éxito de 'CSI'. Digamos que es inapelable y quizá con el tópico quede dicho todo. Esta semana los forenses de Telecinco superaban los cinco millones de espectadores en la versión Miami y rozaban los cuatro millones y medio en la de Nueva York. Fue lo más visto del día con diferencia, y lo viene siendo semana tras semana. Hay demasiada gente dispuesta a decir que los programas más vistos son la crónica 'rosiamarilla' (o 'rosinegra') y las tertulias-gallinero. Es una opinión muy extendida, pero no es verdad. Los programas más vistos, además de las grandes retransmisiones deportivas, son precisamente series de ficción. No todos los buenos productos son bien acogidos por el público, pero es muy frecuente que los productos mejor acogidos sean también los de mejor nivel. 'CSI' es un buen ejemplo: todo en estos relatos funciona perfectamente, sus guiones son estupendos, los personajes están muy bien construidos, la trama siempre atrapa al espectador, las interpretaciones son de quitarse el sombrero, la puesta en escena tiene una personalidad inconfundible.

La última novedad en torno al 'universo CSI' es que Gilbert 'Gil' Grissom, el sabio entomólogo de Las Vegas, va a tomarse un respiro. Ocurre que el actor que le da vida, Wolfgang Petersen está muy cansado, sin duda porque el personaje ha devorado al actor, como ocurre tantas veces en la tele. Salvo información de última hora, aún falta verificar que un cambio de guarismo en el talón de Petersen no vaya a surtir el habitual efecto revitalizador del dinero. Pero si no hay tal, pronto tendremos que acostumbrarnos a un 'CSI Las Vegas' sin su rostro más característico, con permiso de la incombustible belleza de Marg Helgenberger. La pérdida hará menos agujero en la parrilla de Telecinco que el que hubiera hecho dos o tres años atrás, cuando CSI Miami y Nueva York no gozaban de tanto predicamento. Con todo, no dejará de ser una merma sensible. Eso sí: cuando Grissom vuelva -porque, si se va, volverá-, el retorno será un acontecimiento internacional. Y no es para menos.

 
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