Una mujer de 74 años falleció ayer en una residencia de ancianos de Alicante presuntamente apuñalada por su marido, de 75 y enfermo de esquizofrenia. Según los encargados de la investigación, el hombre asestó una cuchillada a su esposa en el pecho y después se clavó la hoja en el cuello, aunque no se teme por su vida. Antes del traslado al hospital, explicó a la Policía que había cometido el crimen para que su mujer, paralizada de cuello para abajo desde hacía años, «no sufriera».
Los hechos ocurrieron en el geriátrico Virgen del Remedio, un centro dependiente del Obispado de Orihuela-Alicante y administrado por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. En la residencia, situada en la calle de Santa María Mazzarello, compartía habitación desde hace años la pareja formada por Ángeles y José Vicente, sin hijos y procedentes de ese mismo barrio de Benalúa. La mujer había sufrido varios infartos cerebrales que la habían dejado paralizada casi por completo y condenada a una silla de ruedas, mientras que el hombre llevaba seis o siete años en tratamiento por esquizofrenia. Según todos los testimonios, José Vicente «se desvivía» por su esposa y cuidaba de que «no le faltara nada», sin que jamás se hubiese apreciado en él ningún comportamiento violento hacia la enferma. «Eran un matrimonio bien avenido», describió ayer el ahijado de la víctima, David Castillo.
Crimen por compasión
Alrededor de las 7.00 horas de ayer, según el relato oficial de los hechos, José Vicente clavó un cuchillo en el pecho de su esposa y le provocó la muerte casi en el acto. Después, se infligió una herida «muy profunda» en el cuello, que obligó a trasladarlo de urgencia y someterlo a una intervención quirúrgica en el Hospital General, donde permanece ingresado bajo custodia. Su pronóstico pasó de 'muy grave' a 'grave' y los médicos no temen que muera.
La Policía no tiene constancia de ningún antecedente de maltrato en el matrimonio y, en principio, no considera lo ocurrido un caso de violencia doméstica, sino más bien un crimen por compasión. Un portavoz del Obispado expresó su sorpresa, ya que José Vicente, pese a su «inestabilidad psíquica», no había mostrado «ningún comportamiento irregular» y mantenía una «relación estrecha» con su esposa y una relación «respetuosa» con los demás residentes. La consejera de Bienestar Social, Alicia de Miguel, afirmó que las residencias «tienen un nivel muy aceptable de seguridad», aunque «no son prisiones».