Patxi López se expresa con una prudencia extrema. Mide cada una de sus palabras convencido de que el País Vasco está a punto de vivir un momento «histórico». El secretario general del PSE-EE reconoce que para encontrar una solución habrá que admitir «parte de las razones del adversario», pero advierte a la izquierda abertzale de cuáles son los límites: respeto a la legalidad y ausencia de violencia.
-En esta montaña rusa que parece el proceso de paz, ¿en qué momento nos encontramos?
-Tiene que ver con la frase que dijimos al principio y que ya se ha hecho famosa: esto va a ser largo, duro y difícil. Va a haber momentos complicados, tendremos que sortear diversas cuestiones y creo que avanza a un ritmo más lento de lo que algunos podían pensar. Pero, aun así, avanza.
-¿También los socialistas pensaban que iría más rápido?
-Cuando decíamos que era largo, era porque otras experiencias nos lo demostraban. El principal problema que hemos tenido en la sociedad vasca y en la española, que ha sido el terrorismo y ha durado 40 años, no se va a resolver de la noche a la mañana.
-Las declaraciones que han llegado en las últimas fechas desde Batasuna no son muy alentadoras.
-Interpretar ese mundo siempre es complicado porque es poco transparente. Pero me imagino que en su entorno conviven diferentes formas de entender este proceso: están los que desean buscar una solución y los que quieren anclarse en el problema y se alimentan de la violencia. Acabarán ganando los que quieren una solución política y democrática.
-¿Cuáles están siendo los mayores obstáculos?
-La propia posición de la izquierda abertzale, que tiene que entender que para avanzar hace falta asumir los principios democráticos.
-¿En qué medida está frenando todo la kale borroka?
-La kale borroka, como toda expresión de violencia, es incompatible con un proceso de paz. Si alguien cree que es un mecanismo de presión ante el Gobierno o los partidos democráticos, se equivoca: consigue lo contrario de lo que persigue. Mientras haya kale borroka habrá muchas más dificultades y no se conseguirá absolutamente nada.
-¿Hay alguna posibilidad de que a corto plazo, pongamos para fin de año, exista una foto oficial de la mesa de partidos?
-No me preocupan los plazos. Tenemos que tener muy claro cuál es el objetivo. Y este es que haya un escenario para el diálogo incluyente de todos los que representamos a la sociedad vasca. Y que la meta de ese diálogo sea definir un marco político de convivencia que respete las ideologías plurales de la sociedad vasca y que integre sus voluntades diversas. Esa mesa se pondrá en marcha cuando estemos todos de acuerdo en las condiciones, en los condicionantes y en el para qué.
-Y en la búsqueda de ese acuerdo, ¿se está avanzando algo?
-Lo que no estamos es parados. Estamos buscando unas condiciones mínimas que garanticen que ese escenario de diálogo nace del consenso más básico.
-¿Han cerrado ya algún pacto, aunque sea de tipo técnico?
-No, todavía no hay nada cerrado. Pero estamos descendiendo de las generalidades a las materias más concretas, y con voluntad política de todos puede haber acuerdo; y espero que no tarde mucho. Creo que estamos a punto de conseguir un acuerdo histórico para lograr que desaparezcan 40 años de violencia.
Lealtad constitucional
-En esas materias más concretas, ustedes siempre han dicho que plantearán la lealtad constitucional y la izquierda abertzale presentará el derecho a decidir...
-Estamos decidiendo cuál es el mecanismo de funcionamiento de la mesa. Nosotros hemos dicho algunas cosas: que la legalidad sea su marco, que represente a la pluralidad de la sociedad vasca, que el consenso sea su instrumento para que no haya imposiciones y que los acuerdos sean por unanimidad o transversales. Estamos más en eso que en definir lo que será el resultado final de la propia mesa. También digo que si vamos a los planteamientos máximos es difícil que lleguemos a un acuerdo. El País Vasco hay que definirlo entre todos, no unos contra otros, y eso implica entender parte de las razones del adversario y buscar un denominador común. Los socialistas ya decimos que el derecho a decidir existe. ¿Se puede mejorar? Quizás, pero ya existe, porque llevamos decidiendo en este país más de 25 años. Los socialistas no consideramos la autodeterminación como un derecho, sino como una reivindicación nacionalista que no compartimos.
-Pero esa no es la visión de los nacionalistas. ¿Cree que el derecho a decidir tal y como lo plantean las formaciones abertzales tiene cabida en el actual ordenamiento jurídico? ¿Toman como ejemplo otros procesos, como Quebec?
-En este país todos hemos analizado lo que significa Quebec y la Ley de Claridad. De todas las experiencias se puede aprender algo. En Quebec han dejado claro que las cosas no pueden hacerse de cualquier manera y que debe haber mayorías claras, con preguntas claras para luego negociar. A nosotros nos parece fundamental la búsqueda de acuerdos a todos los niveles y no salirse del marco de la legalidad vigente.
-¿Asume la izquierda abertzale su planteamiento de que los acuerdos se alcancen por consenso?
-No es que se lo planteemos, es que yo lo quiero entender desde sus propias declaraciones de Anoeta, en las que reconocían la pluralidad de la sociedad vasca.
-¿Y acepta Batasuna que lo acordado en la mesa tenga que ser pactado con el Estado?
-Es que el recorrido institucional es claro.
-¿Pero lo acepta Batasuna?
-No sé si la izquierda abertzale lo acepta, pero eso es así. Y si digo que el principio básico es el respeto del Estado de Derecho, el que quiera buscar una solución sabe que luego hay que tramitarla tal y como corresponde. Es decir, lo que los partidos acordemos primero tiene que ir al Parlamento vasco, luego a las Cortes y después deberá someterse al referéndum de la sociedad vasca. Eso lo tienen que aceptar todos.
-¿Y el respeto a la legalidad?
-Es que tendrá que aceptarlo. Para participar en política uno tiene que estar en el marco legal y aceptar los parámetros de la democracia.
-¿Lo que se está buscando es una declaración general, ambigua?
-Es que no se puede resolver antes de poner en marcha la mesa lo que va a decidir la propia mesa. Ahora deberíamos llegar a un acuerdo sobre sus condiciones y definir el marco en que nos vamos a mover. Eso, en todo caso, siempre va a ser genérico.
-¿Podría tratarse de una declaración parecida a la que realizó Rodríguez Zapatero a finales de junio en el Congreso, en la que hablaba del reconocimiento de los vascos a decidir su futuro dentro del marco legal?
-Esa declaración de Zapatero marca la hoja de ruta, tanto del proceso de paz como del escenario de diálogo político entre los partidos.
-¿Cree realmente que la izquierda abertzale quiere lograr un acuerdo?
-Espero que haya una mayoría en ese mundo que quiera buscar ese acuerdo para que ellos puedan hacer política y defender sus propias reivindicaciones en democracia, y para eso tendrán que hacer sus propios deberes.
-¿Ese preacuerdo puede servir para que Batasuna dé el paso hacia su legalización?
-No sé si servirá o no, pero lo que es evidente es que para participar en política uno tiene que asumir lo que es el marco legal.
-¿Qué quiso decir el presidente el pasado jueves?
-Algo evidente, que quien se quiera integrar en la democracia y esté dispuesto a dar pasos no deberá de tener demasiados obstáculos.
-Batasuna les ha acusado de incumplir algunas «reglas de oro».
- No sé a qué se refería. Nosotros no hemos incumplido nada porque nada hemos firmado con la izquierda abertzale.
-Hace seis meses parecía que las conversaciones previas al alto el fuego habían logrado fraguar unas bases sólidas. ¿Qué ha pasado?
-No lo sé, porque tanto el Gobierno como el Partido Socialista han mantenido siempre las mismas bases de actuación. Si alguien ha tenido problemas o ha querido bloquear o retrasar el avance, desconozco a qué se debe.
-Batasuna planteó en Anoeta dos mesas, una política para los partidos y otra técnica para el Gobierno y ETA, que irían por caminos separados. Usted siempre ha dicho que este proceso tiene que funcionar como una 'Y', con dos negociaciones independientes que van por caminos divergentes. Sin embargo, da la sensación de que todo gravita en función de lo que hace ETA.
-Pero esto no funciona en base a sensaciones, sino por realidades.
-¿Y ETA no está influyendo en las conversaciones políticas?
-No, absolutamente no.
-Pero en sus comunicados no ha hablado de entrega de armas o de presos, sino de autodeterminación y territorialidad.
-Pero los comunicados de ETA no son los que me llevan a mí a hacer política. Y creo que a ningún partido democrático.
Ralentizar
-¿No está ejerciendo ETA de hermano mayor de Batasuna?
-No; en todo caso, si se trata de impresiones, podría decir la contraria.
-¿Que Batasuna está presionando a ETA?
-Que es la izquierda abertzale quien quiere ralentizar las cosas para ver si puede adaptarse a las nuevas circunstancias, pero se trata sólo de una impresión que no va más allá.
-¿A qué se refiere? ¿A que necesitan tiempo para asumir las consecuencias o los pasos que vayan a tener que dar?
-Por ejemplo, pero repito, es una sensación, no una certeza.
-¿Cómo valora la actuación del PNV?
-Está siendo leal y actuando de manera correcta.
-¿Se ha producido la reunión entre el Gobierno y ETA?
-No lo sé.
-En todo caso, está habiendo un retraso en los plazos previstos.
-Yo he dicho que no sé si se ha producido, pero, si ha habido algún retraso, no habrá sido por culpa del Gobierno.
-Al final, ¿todo se reduce a que la izquierda abertzale encuentre una especie de percha para, a partir de ahí, dar pasos más importantes?
-Me imagino que la izquierda abertzale pretenderá tener esa percha o lo que sea, pero tienen que saber que luego nosotros vamos a ser firmes en la defensa del marco legal.