Viernes, 29 de septiembre de 2006
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BALONCESTO
Un proyecto para soñar
El nuevo TAU Cerámica, reforzado como nunca, aspira a luchar por todo en todos los frentes
Un proyecto para soñar
CAPITÁN. Luis Scola, ahora de baja por una fascitis plantar, es el líder del TAU.
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El TAU Cerámica no deja de sorprender. Pierde fichas, rebusca en un mercado cada vez más trillado y siempre se las compone para amarrar piezas de calidad superior. Ha ocurrido en cursos anteriores y lo ha repetido este verano. Su larguísima plantilla -que aún no equipo- ilusiona. La ristra de apellidos azulgranas apunta alto. Y además, con las miras puestas en todos los frentes. Incluida la Euroliga, donde el 'factor suerte' resulta determinante.

Ha conformado el club presidido por Josean Querejeta un grupo de esos que provocan un giro de cabeza a su paso. Con el añadido de que ha mantenido su sólida columna vertebral, reforzándola como nunca. La planilla baskonista derrocha calidad. El talento le sale por las costuras. Presume de jugadores contrastados. De estrellas europeas. De obreros especializados. Y de talentos con una proyección importante.

Existen alternativas en todas las posiciones. Esa amplitud de elementos, unido a sus versátiles condiciones, vaticinan una escuadra con innumerables formas. El lujo anhelado por cualquier entrenador. Y un tormento seguro para el ojeador del rival de turno.

Sin embargo, resta lo más difícil; acoplarles. Conseguir que todos remen en la misma dirección, que prime el todo sobre el individuo. Esa es la ardua -y bendita- tarea que le ha tocado en suerte a Velimir Perasovic, quien ya ha levantado dos títulos desde su llegada al banquillo vitoriano el pasado noviembre.

Por el momento, la adversidad ha frenado su labor durante la recién clausurada pretemporada. Primero, a causa de los compromisos internacionales, que diezmaron su tropa a apenas tres jugadores durante la primera parte de la preparación. A continuación, el infortunio se transformó en plaga de lesiones. Cayeron Scola, Splitter, Erdogan, Peker, Fajardo... Tanto contratiempo -a pesar del éxito de la Supercopa- ha torpedeado la evolución lógica del equipo.

Espaldarazo anímico

Aunque su excelente respuesta en la Supercopa es un detalle a destacar. Porque ha conservado una norma de su pasado reciente. Este equipo ha respondido cuando debía. Primera prueba real, primer éxito. En el pabellón Martín Carpena, con menos de una semana de entrenamientos juntos a cuestas, sorteó a adversarios tan bien armados como el Barcelona y el anfitrión Unicaja. Aviso de salida. Espaldarazo anímico para el maratoniano alavés.

La lógica capacidad de mejora que se le aprecia -ojo, igual que al resto de 'gallos' de la ACB- sí genera un sentimiento de ilusión. Quizá el mayor de los últimos tiempos en la familia baskonista. Si las circunstancias acompañan, este bloque intentará cerrar el círculo dibujado en los últimos tiempos.

El TAU acumula siete finales consecutivas (la Euroliga contabiliza como finalista a los cuatro participantes en una 'Final Four'), pero sólo se ha adjudicado tres. Supercopa, Copa del Rey y Supercopa. Es decir, los frentes menos lustrosos. La ambición innata que distingue a este club apunta a su intento de subir un escalón más en los próximos meses.

Dos por puesto

Sus poderes en la cancha invitan a un discurso tan optimismo. A soñar con añadir algún título más. Porque este ejercicio sí hay dos bases. A Prigioni, el mejor director de juego de la pasada Liga ACB, se añade el elegante Planinic. El croata, gracias a sus dos metros, puede actuar en cualquier posición exterior. Y a diferencia de su antecesor, el ahora 'culé' Roko Leni Ukic, transmite enorme seguridad con el balón en su poder.

Similar lectura al radiografiar el perímetro vitoriano. Se ha ganado en polivalencia y en capacidad de peligro. Rakocevic es un mago en el 'uno por uno', una de las carencias del último año, donde Hansen y Jacobsen apenas cruzaban la línea de 6,25 metros. Mientras que House asegura solvencia a ambos lados de la cancha. El póker se completa con el 'matador' Erdogan y un Vidal muy mejorado.

La batería interior también induce a una sonrisa cómplice. Por la permanencia del capitán Scola, cuya fascitis plantar convierte su regreso en una incógnita, y de Splitter. Ambos son carne de la NBA, así que el Fernando Buesa Arena tendrá el privilegio de disfrutarlos una temporada más. Sus recambios ofrecen impresiones dispares. El oficio lo pondrá Diego Fajardo. Mientras que el combustible defensivo corresponderá al turco Kaya Peker. Y el bosnio Mirza Teletovic, un bisoño 'cuatro' con muy buena mano, tratará de ganarse minutos al tiempo que se acopla al baloncesto de élite. Aunque afronta su primera experiencia en una Liga de garantías, la secretaría técnica del conjunto vitoriano tiene depositada en él una confianza enorme.

Piezas de primera calidad, en suma, para un club líder en deseo. Tanto en España como allende los Pirineos. Y, probablemente, el éxito o fracaso de este proyecto ilusionante dependerá de que todos ellos avancen en la misma dirección y a idéntico ritmo.



 
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