El fotógrafo neoyorquino Ron Haviv lleva 16 años retratando la barbarie. Y no le ha ido mal. Sus imágenes se han publicado en algunas de las revistas más prestigiosas del mundo, como en 'Fortune' y 'Time', y ha ganado premios internacionales como el World Press Photo, Pictures of the World y el Leica Medal of Excellence. Pero su labor no termina ahí. Entre guerra y guerra, le gusta «ayudar a los jóvenes» reporteros. Por eso ha llegado a la capital de Vizcaya: a impartir, hasta el viernes, un taller en BilbaoArte.
«De joven aprendí la importancia de tener fotógrafos mayores que me ayudarán. Ahora, al nivel que estoy, es interesante que yo también ayude», explica Haviv. Con esa idea llegó al País Vasco donde le esperaban 12 alumnos, todos ellos fotógrafos profesionales- «de muy buen nivel», asegura el neoyorquino- que a cambio de 100 euros recibirán lecciones de una de las figuras del fotoperiodismo.
Cambiar la situación
Haviv, que ha retratado guerras como la de los Balcanes y la de Afganistán, asegura que su trabajo es «como cualquier otro». Si se le insiste en esa cuestión, acaba confesando: «Bueno, si miras las estadísticas de periodistas muertos en Irak, los números son altos. Hay que ir con cuidado». Por eso agrega que «para un reportero de guerra el reto diario es seguir vivo y continuar con el trabajo». Con él quiere conseguir que «la gente se dé cuenta de que lo que ocurre un día lejano en Afganistán puede afectar en Nueva York y lo que pasa en Irak, en Madrid». Además aspira a que sus imágenes «cambien la situación para mejor».
La guerra -afirma- también da sus lecciones. «En ellas, te das cuenta de que la vida es muy frágil y que hay que proteger a los civiles», asegura. Y añade que no duda en abandonar su trabajo para ayudar: «Primero soy un ser humano, luego un fotógrafo».