El sector audiovisual es sin duda una de las estrellas del Plan Vasco de la Cultura. El Libro Blanco elaborado a instancias del Departamento de Cultura y presentado en mayo de 2003 lo considera la más influyente de las distintas industrias culturales. Y, sin embargo, dos años después el grado de cumplimiento de las medidas previstas es, con alguna excepción, muy bajo. De hecho, un objetivo tan fundamental como el de hacer cumplir la obligación de que EITB destine el 5% de sus ingresos a inversiones en cine vasco o europeo no se ha cumplido, pese a que se establecía como plazo el 2004/5.
Esto último no sólo es corroborado por la Asociación de Productores Audiovisuales del País Vasco, sino también por un informe del Ministerio de Industria, donde se constata que mientras las televisiones de ámbito estatal cumplen con la obligación del 5%, todavía hay algunas autonómicas que no lo hacen. Entre ellas, ETB, dependiente de un Departamento de Cultura que es, precisamente, el que tendría que velar tanto por el cumplimiento de esa obligación, como por el del objetivo y el plazo que figuran en su Plan.
En lo referente a los objetivos que han tenido logros parciales destaca la aplicación de líneas de financiación preferente y de descuento para proyectos audiovisuales de creación y contratos televisivos, cuya cuantía es ciertamente reducida. Lo mismo se puede decir del funcionamiento de un 'cluster' del audiovisual en el que participa el sector privado, ya que sus resultados son nimios y encima está en cierta forma pilotado por ETB, el mismo ente que incumple sus obligaciones legales en cuanto a inversión en cine.
Obviamente, donde hay algo más de resultados es en la parte del audiovisual vinculada a la política lingüística, ya que en ese apartado hay más presupuesto y más voluntad política. En todo caso, el objetivo reflejado en el PVC consistente en producir anualmente cine y 'TV movies' íntegramente en euskera sólo se ha cumplido y muy limitadamente en el caso del cine, puesto que hasta ahora apenas ha dado frutos en tres proyectos o películas, entre ellas '¿Aupa Etxebeste!' En general, ni el Libro Blanco del año 2003 ni el PVC han logrado dinamizar un sector audiovisual vasco que sigue completamente dependiente de ETB en lo que se refiere a la industria televisiva, totalmente vinculado a las ayudas públicas en el sector discográfico y siempre mirando a las subvenciones estatales y de las televisiones públicas o privadas nacionales en el sector cinematográfico. Como muestra comparativa de la anterior situación, baste citar que las ayudas directas al cine del Departamento de Cultura apenas llegan a una quinta parte de las que concede la Xunta de Galicia.
NUEVAS TECNOLOGÍAS
Inversión sin resultados
El PVC está muy relacionado con un plan anterior: el Euskadi en la Sociedad de la Información. Muchas de las medidas contempladas en el primero son la continuación lógica del segundo. Y éste, que careció de una dirección única, ha recibido muy poco impulso por parte de Cultura. El resultado de todo ello, el Plan Euskadi en la Sociedad de la Información y el PVC, es que se ha destinado mucho dinero para colocar al euskera en las nuevas tecnologías, pero sin resultados visibles. Y a juzgar por las opiniones recibidas, a la Administración no parece importarle que los contenidos en euskera generen poco tráfico.
Medidas concretas que estaban contempladas: la web musical no se ha hecho; no se ha designado centro gestor; las webs del Gobierno vasco sí se actualizan, pero de forma muy desigual; se edita más en formato digital, pero se usa mayoritariamente el CD, un soporte ya anticuado; se fomenta la traducción del software libre, pero no su uso (pese a que hay una resolución aprobada por unanimidad en el Parlamento hace cuatro años); no se están dando las ayudas previstas para política de 'copy left' y sólo se promueven para localización de software libre en euskera...
Algunos grandes proyectos previos al PVC pero asumidos por éste se saldan con fracasos: es el caso del diseño de un software de reconocimiento de voz en euskera ha contado con un presupuesto elevado, pero tres años después sigue en fase experimental. En cambio, una de las mayores aportaciones a la difusión del euskera en la red, el traductor automático Opentrad, ha sido ajeno al Departamento de Cultura, y lo ha financiado el Ministerio de Industria.
Y un efecto secundario negativo: los especialistas saben que en Internet funciona muy bien la colaboración gratuita. Pues bien, esa colaboración desaparece cuando se empieza a subvencionar a grupos para que hagan lo que otros estaban dispuestos a hacer gratis. Exactamente eso es lo que ha sucedido. ¿Por qué se paga por lo que podría obtenerse sin costo? Expertos del sector lo explican: hay muchas empresas y colectivos que viven de las subvenciones y podría haber una auténtica revolución si alguien viene ahora a cambiar los criterios y dejar de dar dinero para determinadas actividades, que permiten que viva mucha gente.
Es decir, que la labor de borrón y cuenta nueva, de terminar con vicios establecidos que podría haber sido el principal activo del PVC, parece haberse olvidado por completo. Por eso, en el sector de las nuevas tecnologías el Plan Vasco de la Cultura es visto con absoluto escepticismo.