El Correo Digital
Viernes, 22 de septiembre de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

DEPORTES
CICLISMO
Del Bernabéu a Salzburgo
Siete años después de jugar la Liga de Campeones con el Molde, el noruego Fostervold disputó ayer la contrarreloj del Mundial de ciclismo
Del Bernabéu a Salzburgo
Knut Anders Fostervold.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Justo hace siete años. En otro 21 de septiembre, el de 1999, Knut Anders Fostervold encordaba sus músculos en una banda del Santiago Bernabéu. Un defensa recio, de 29 años, de rostro anguloso, de arquitectura espigada. Un noruego del Molde, el equipo que había eliminado al Mallorca antes de ingresar en el grupo E de la Liga de Campeones. Con el Madrid, el Oporto y el Olympiakos. Fostervold se preparaba para cavar trincheras ante Savio, Morientes, Eto'o y Anelka. No cavó lo suficiente: el Madrid, el que luego iba a ganar la 'octava' Copa de Europa, le sorteó cuatro veces: 4-1. Era lo suyo, lo previsto. El Molde cerró ese grupo. Una anécdota.

Ayer, justo siete años después. También 21 de septiembre. Un ciclista noruego mece sus músculos sobre el fogón del rodillo. Tiene un par de mataduras en cada rodilla. Y una cicatriz que serpentea por la articulación izquierda. Compite también con un maillot modesto: el del Saprebanken Vest, un equipo de tercera. Otra anécdota en el Mundial. Igual que el Molde en el fútbol. Hay más coincidencias: el ciclista se llama igual que el futbolista, Knut Anders Fostervold. Claro: es él.

Bonita historia. Y escrita por una lesión. Un año después de conocer el Bernabéu, le partieron la rodilla. Quebrada. Astillada. Otro futbolista a la camilla. Le operaron y reoperaron. Nada. Tuvo que escuchar en la voz de un médico que el fútbol era para verlo en televisión, que se acabaron giros y fintas. Que sólo le quedaba la rehabilitación para evitar la cojera. Así empezó. Aprendió a andar sobre pedales. Sus primeros pasos. Le gustaron. No era un ciclista, era un paciente. Y una rareza: en Noruega el ciclismo no va más allá de Arvesen y Hushovd. Y desde hace dos años, de Fostervold, el futbolista del Molde, el que ayer representó a su país en el Mundial.

«Sólo compite contra el cronómetro. No tiene experiencia en las carreras en línea», explica Álex Sans, su masajista. Tiene la técnica del fútbol y la fuerza del ciclismo. Y conserva 'tics' del césped: ayer, antes de salir, soltaba los gemelos igual que los futbolistas, con ese bailoteo previo a entrar en el campo. Insólito en el asfalto. «Es que a él se le cargan mucho algunos músculos, los que no utilizaba tanto en el fútbol». Fostervold acabó la prueba en el puesto 43, a 6 minutos de Cancellara. Otra derrota como la del Bernabéu. Una victoria contra el destino. Su mejor finta.



Vocento