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Viernes, 22 de septiembre de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
Cancellara dobla a Gutiérrez
El suizo apabulló en la contrarreloj del Mundial, que vio hundirse al cántabro tras un problema mecánico
Cancellara dobla a Gutiérrez
EL SUIZO celebra su victoria con el maillot 'arco iris'. / AP
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CLASIFICACIÓN
1. Fabian Cancellara (SUI), 1h 00:11

2. David Zabriskie (USA), a 1:29

3. Alexandre Vinokourov (KAZ), a 1:49

4. Brian Bach Vandborg (DIN), a 1:53

5. Sebastian Lang (ALE), a 2:08

6. Vasili Kiryienka (BLR), a 2:13

7. Leif Hoste (BEL), a 2:31

8. Michael Rogers (AUS), a 2:31

9. Andriy Grivko (UCR), a 2:45

10: Vladimir Gusev (RUS), a 2:53

14. Iván Gutiérrez (ESP), a 3.07

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El título mundial de Fabián Cancellara era cuestión de tiempo. Ya había avisado el cronómetro en 1998 y 1999: doble oro cuando aún era juvenil. Ese eco, aunque de plata, se repitió un año después en la categoría sub'23. Y hace ahora sólo doce meses, el reloj le otorgó el bronce en el Mundial de Madrid. Ayer llegó en punto a Salzburgo. En la ciudad de Mozart, Cancellara tocó la escala de metal. Hasta la nota más alta: de oro. Lo dijo el americano Zabriskie, segundo y plata a casi minuto y medio: «Sabía que Fabián estaba bien, pero es que ha sido superman». El tercero, el rostro de bronce de Vinokourov, habló de «problemas mecánicos». Igual que Iván Gutiérrez, víctima de su manillar, suelto de repente.

El cántabro es un ciclista de rachas. Y ayer le tocaba la mala: acabó en el puesto catorce. Tan lejos. Entró como sonámbulo, descentrado por la avería, sin ganas de regresar al hotel, de verse en las miradas de sus compañeros. Gutiérrez es un tipo extremo: de euforia o de depresión como ayer. Hundido por su mala nota. Doblado por Cancellara en el ecuador de la contrarreloj. Tras esa imagen, su derrota y la victoria del poderoso suizo eran sólo cuestión de tiempo.

Una contrarreloj de 50 kilómetros cosiendo las esquinas de Salzburgo es un ejercicio para bestias. Duro. Hierro. Tensión. Nada se puede ablandar durante una hora. Iván Gutiérrez se lanzó desde la rampa con el pensamiento trasladado a la zona final de la prueba. Al repecho del 14 por ciento. Pero la primera referencia le preocupó: a 33 segundos de Cancellara en el kilómetro diez. Duda. Y el cántabro no sabe dudar. Pedalea sobre certezas. Necesita sentirse superman. De eso iba vestido otro. El suizo. Gutiérrez cargaba el peso sobre el manillar, apoyaba su fuerza sobre esa punta. A mitad del recorrido, notó la debilidad de la pieza. Se movía. Hasta que se desplomó. Y él con ella. «Se me ha roto la bici y me he descentrado». Cambio de bicicleta. Apenas 20 segundos, pero suficiente para que el hasta ayer subcampeón del mundo se bajara de su carrera. Desde ahí hasta la meta sólo sintió cómo el aliento de Cancellara le pegaba en la cara. La pesadilla del contrarrelojista: verse doblado.

El público en el bolsillo

Cuando Iván Gutiérrez frenó junto al río Salzach, la curva de agua que abraza la meta de Salzburgo, las cámaras ya sorbían la atractiva sonrisa de Cancellara. Un tipo de aire musculoso. Feliz. «Estamos en Austria, así que voy a responder en alemán». El público en sus manos con sólo una frase. Puede ganar este campeonato casi en cualquier lado: habla inglés, francés, alemán, italiano, algo de flamenco y entiende el español. Un chico mundial. Como su biografía: hijo de italiano y suiza. Futbolista vocacional que sentía claustrofobia en el estrecho universo de un estadio: «A cinco kilómetros de mi casa están las montañas más bellas del mundo». Por eso, una tarde se fugó del garaje familiar con la bici de su padre. A escalar postales. La geografía le reclamó. Pero con más fuerza lo hizo el tiempo. Tiene percha de marine: 1,86 metros y casi 80 kilos, muchos para un escalador, los justos para un contrarrelojista o un clasicómano. Así es él: capaz de ganar en 2004 el prólogo del Tour, o la París-Roubaix en abril, o ayer el Mundial.

Mientras repasaba su historia, Cancellara se carcajeaba, con Zabriskie al lado, compañero de podio y de equipo, el CSC, el señor del tiempo, de la contrarreloj. Oro y plata ayer para el conjunto danés. Cancellara tiene 25 años. La vida es divertida. Y él es, de vez en cuando, un ciclista nocturno. Como en alguna etapa de la pasada Vuelta. Una copa y un brindis. Tiene motivos para descorchar burbujas. «Soy joven, me quedan grandes carreras por ganar, como la Milán-San Remo, Flandes o el Mundial de ruta. Aún no sé cuáles son mis límites». Ya se los pondrá el tiempo, su valedor.



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